Mostrando entradas con la etiqueta Opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Opinión. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de abril de 2013

LOS CAPITALISTAS NOS OFRECEN UN SUGERENTE MENÚ: PARO, MISERIA Y MIERDA.


El capitalismo es un sistema de producción que no tiene como función el satisfacer las necesidades del pueblo, sino permitir al capitalista(al empresario) obtener la mayor ganancia posible sin que para ello importen los métodos. Dentro del capitalismo, al producirse para ganar cada vez más, llega un momento en que la abundancia de mercancías producidas hace que la sociedad no pueda adquirir todas y de ahí que se produzcan las crisis del sistema: las crisis de sobreproducción. Observemos por ejemplo el caso concreto de España y veremos que en esta época de crisis, cuanta mayor abundancia de viviendas vacías existen se produce a la misma vez la crónica tragedia de los desahucios a la clase trabajadora.

Los capitalistas necesitan producir cada vez más y más barato lo que les lleva a reducir los salarios, aumentando así la plusvalía que obtienen, para poder sobrevivir ante la competencia nacional y extranjera. Además los capitalistas no producen según las necesidades ni según lo que haga falta, sino que producen para conseguir mayores beneficios. 

Esta anarquía de la producción conjunto a las cada vez peores condiciones de vida de la clase obrera son los factores que determinan las crisis del capitalismo. Llega un momento en el que cada vez más amplios sectores de la sociedad no pueden adquirir todas las mercancías que salen al mercado, lo que hace que estas no encuentren comprador y por ende conlleva la crisis de sobreproducción. Es decir, producimos más que nunca y podemos comprar menos que nunca.

Los efectos de la crisis de dejan notar entre la clase obrera. A día de hoy el paro sobrepasa las 6.202.700 personas con una tasa de paro del 27,16%. De toda esta cifra más de la mitad son parados de larga duración, con dos millones de hogares con todos sus integrantes en paro y una tasa de desempleo juvenil que supera el 57%. Estos son datos del propio estado burgués por medio de la Encuesta de Población Activa. 

¿Pero de quién es la culpa? La burguesía nos dirá, para engañarnos, que la culpa es de los asesores, de los coches oficiales, de las autonomías, de la corrupción inherente al capitalismo,etc. Como hemos explicado, esta crisis es debida al propio funcionamiento del capitalismo. ¿Entonces porqué nos engañan? Usando el proverbio chino un poco modificado “cuando el sabio señala la luna nos hacen mirar el dedo”. Es decir, la burguesía necesita que vivamos en un engaño constante para no darnos cuenta de que todos los males vienen de un sistema político, económico y social que se llama capitalismo y que no funciona. 

Los burgueses, los empresarios, siempre buscarán un cabeza de turco o incluso sacrificarán peones para que su dominio de clase y su sistema no se vea cuestionado.

Cuando su sistema de partidos políticos se va al traste, financian y promocionan nuevas opciones para lavar la cara a su maltrecha imagen y evitar que señalemos al capitalismo como culpable. Sacan de la chistera inventos como UPD o apagafuegos como los Alberto Garzón o el bipartito “de izquierda” andaluz. 

También libran la batalla en el terreno de lo ideológico, utilizando los mass media. Nos hacen creer que cadenas como La Sexta o diarios como Público defienden los intereses de las clases populares, nada más lejos de la realidad. Sólo difunden ideología burguesa y “soluciones” que no cuestionan el sistema, ergo no son soluciones sino parte del problema. Por poner un ejemplo La Sexta y el diario faccioso La Razón tienen los mismos dueños, el grupo Planeta.

Así usan también a los bufones de la progresía, personajes de calado mediático entre las masas para convencernos que todos los males de la clase obrera se hallan en que un determinado político al servicio de los capitalistas recibía sobres con dinero sucio. El mismo truco que utiliza por ejemplo la industria hollywoodiense con el género del “Feel Good Movies”, películas que denuncian superficialmente los males del capitalismo, pero atribuyéndolo a malas conductas personales o donde el currito de a pié siempre gana. Nada más lejos de la realidad, adoctrinamiento puro.

Dentro de esta difusión de ideología burguesa juegan un papel muy importante los reformistas,  cuyo target es gente con ciertas inquietudes pero a los que imbuyen de ideología socialdemócrata. Baste ver un pasado programa en el que la solución a todos los males que nos ofrecían era reeditar un bipartito PSOE-IU a nivel estatal, imitando al andaluz. Defensa del capitalismo en estado puro. 

¿Pero qué es lo que intentan ocultar? ¿Cuál es el enemigo y cual es la esencia del capitalismo? Señalémoslo con un ejemplo práctico. Recibimos la noticia de que el grupo “Mediterránea de Cátering”, es investigado por la aparición de restos de heces en la comida que reparte en los hospitales de Navarra, servicio por cierto privatizado como podemos observar. Es decir las necesidades por parte de los capitalistas de producir cada vez más y más barato para vencer a la competencia les lleva a saltarse cualquier norma o cualquier estándar de calidad en el proceso de producción o en el sevicio. Y la alimentación es uno de los procesos productivos clave, ya que se producen mercancías de primera necesidad para la sociedad. 

Pero es que además esta empresa es reincidente en servir basura a los hospitales navarros. Sin embargo, ahí siguen. ¿Y de dónde sale esta “Mediterránea de Catering”? Pues es nada más y nada menos que propiedad de Arturo Fernández, vicepresidente de la CEOE, empresario, oligarca y propietario de multitud de grupos empresariales. Es decir, aquí tenemos la luna, uno de los culpables; no sólo él sino toda la clase burguesa que nos condena a este modo de producción putrefacto que ya no tiene nada que ofrecer a los trabajadores. 

Porque ofrecer mercancías-basura no es capricho ni maldad de una empresa determinada, sino que esa empresa se ve obligada a hacerlo para vencer a una competencia que ahorrará costes también como y cuanto pueda. Es decir, si este empresario no produce basura a un precio irrisorio, vendrá otro capitalista(empresario-emprendedor) que lo haga y que consiga  imponerse en el mercado.

Pero esto no queda aquí. Los capitalistas en su afán de producir cada vez más barato deslocalizan capitales a terceros países donde la mano de obra que adquieren es semi-esclava y goza de menores salarios y derechos laborales que en el Estado Español. Curiosamente, el mismo estado capitalista o las autonomías incentivan la deslocalización con la excusa de la expansión del capital español a nivel internacional; un eufemismo para decir que se llevan nuestro dinero, el producto que los obreros producimos a otros países para aumentar sus cuentas de resultados. Ellos son los dueños de los medios de producción y pueden hacer con ellos lo que les venga en gana. Ese es otra parte del problema, que como dijimos algunos intentan ocultar.

Y hay más. Los capitalistas, para abaratar los costes sin importar la calidad, recurren constantemente a la tercerización de servicios, es decir, a las subcontratas para producir cada vez más barato y por ende peor. Es decir, una empresa consigue un contrato para producir una determinada mercancía y no es ella misma la que lo elabora sino que recurre a una tercera empresa para que fabrique este producto por ella. Esto es así porque las condiciones laborales, contractuales en la empresa subcontratada hacen que el empresario original se ahorre una buena cantidad de dinero, con la que acumular cada vez más capital.

El capitalismo tiende a la concentración de capitales. Las grandes empresas vencen a las pequeñas ante la imposibilidad de competir con estas en el terreno de la libre competencia. Por ejemplo una empresa pequeña de comidas no puede ofrecer los mismos precios que el conglomerado empresarial del señor Fernández, puesto que el grupo de este  último obtiene mejores precios de los proveedores debido a su volumen y por ende le permite bajar los precios, o su posición dentro del sistema le permite proporcionar a quién decide la concesión del contrato un “jugoso aliciente” para conseguirlo. Capitalismo en estado puro, lo que algunos tratan de ocultarnos. Este capitalismo como vemos solo trae miseria y empobrecimiento a la clase obrera y al conjunto de los trabajadores, y encima nos hacen comer mierda

Ante ello, los comunistas luchamos por la única alternativa válida y demostrada a este sinsentido capitalista: una economía planificada científicamente y centralizada, que tenga como fin no el lucro sino la satisfacción de las necesidades de la clase obrera. Una economía planificada donde se racionalicen los recursos, frente al despilfarro banal de los capitalistas. Una economía planificada que garantiza el pleno empleo, la educación, la sanidad, el acceso a la cultura y a una vida digna para las grandes masas obreras. Una sociedad sin patrones ni explotados, una sociedad donde el poder emana de los centros de trabajo, de las fábricas, de las uniones de campesinos y jornaleros.

Seguir apostando por mantener el capitalismo, ya sea por parte de aquellos que necesitan objetivamente mantenerlo, los que viven comodamente en él a costa de los trabajadores o los que por miedo a la revolución y a la lucha de la clase obrera optan por las reformas es seguir engañando a la clase obrera. Urge pues organizarse en las filas del Partido Comunista Obrero Español, la organización que armada con la ciencia del marxismo-leninismo guíe al proletariado y a sus clases aliadas a la toma del poder y a la construcción de la sociedad socialista.

Porque no queremos más miseria, más paro, más corrupción, más robo a los obreros, en definitiva porque no queremos capitalismo, y porque no queremos comer mierda(quién pueda permitirse comer en el capitalismo, claro está)

 

viernes, 8 de marzo de 2013

En el capitalismo... comemos mierda.




Literalmente. Y además no podía ser de otro modo. El capitalismo es un sistema de producción que no tiene como función el satisfacer las necesidades del pueblo, sino permitir al capitalista(al empresario) obtener la mayor ganancia posible sin que para ello importen los métodos. Dentro del capitalismo, al producirse para ganar cada vez más, llega un momento en que la abundancia de mercancías producidas hace que la sociedad no pueda adquirir todas y de ahí que se produzcan las crisis del sistema: las crisis de sobreproducción. Observemos por ejemplo el caso concreto de España y veremos que en esta época de crisis, cuanta mayor abundancia de viviendas vacías existe se produce a la misma vez la crónica tragedia de los desahucios a la clase trabajadora. 

Volviendo al tema central, las necesidades por parte de los capitalistas de producir cada vez más y más barato para vencer a la competencia les lleva a saltarse cualquier norma o cualquier estándar de calidad en el proceso de producción. Y la alimentación es uno de los procesos productivos clave, ya que se producen mercancías de primera necesidad para la sociedad. Así leemos en la prensa burguesa un par de ejemplos, no aislados sino que forman parte del modo de producir las mercancías en el capitalismo. Nos referimos a la noticia de la existencia de bacterias fecales en la repostería de una conocida cadena de grandes superficies:
 

y al estudio de la composición cárnica y cualitativa de las hamburguesas que compramos en cualquier establecimiento: 


Los capitalistas, en su afán de lucro y en base a la anarquía en la producción imperante en el capitalismo, nos ofrecen literalmente “mierda” en un caso y carne de infame calidad en el otro. Ofrecer mercancías de tan nimia calidad no es capricho ni maldad de una empresa determinada, sino que esa empresa se ve obligada a hacerlo para vencer a una competencia que ahorrará costes también como y cuanto pueda. Es decir, si este empresario no produce hamburguesas con carne de caballo a un precio irrisorio, vendrá otro capitalista(empresario-emprendedor) que lo haga y que consiga  imponerse en el mercado. 

Pero esto no queda aquí. Los capitalistas en su afán de producir cada vez más barato deslocalizan capitales a terceros países donde la mano de obra que adquieren es semi-esclava y goza de menores salarios y derechos laborales que en el Estado Español. Curiosamente, el mismo estado capitalista o las autonomías incentivan la deslocalización con la excusa de la expansión del capital español a nivel internacional; un eufemismo para decir que se llevan nuestro dinero, el producto que los obreros producimos a otros países para aumentar sus cuentas de resultados. En Sevilla lo vimos con Gillete, lo estamos viendo con Roca y lo veremos cuantas veces dicte la burguesía, porque ellos son los dueños de los medios de producción y pueden hacer con ellos lo que les venga en gana. 

Y hay más. Los capitalistas, para abaratar los costes sin importar la calidad, recurren constantemente a la tercerización de servicios, es decir, a las subcontratas para producir cada vez más barato y por ende peor. Es decir, una empresa consigue un contrato para producir una determinada mercancía y no es ella misma la que lo elabora sino que recurre a una tercera empresa para que fabrique este producto por ella. Esto es así porque las condiciones laborales, contractuales en la empresa subcontratada hacen que el empresario original se ahorre una buena cantidad de dinero, con la que acumular cada vez más capital. 

El capitalismo tiende a la concentración de capitales. Las grandes empresas vencen a las pequeñas ante la imposibilidad de competir con estas en el terreno de la libre competencia. La tienda de ultramarinos del barrio no puede ofrecer los mismos precios que la gran superficie de turno, puesto que esta última obtiene mejores precios de los proveedores debido a su volumen y por ende le permite bajar los precios. Bajada que se produce hasta que se elimina la competencia de la pequeña empresa, y es cuando la gran superficie artificialmente vuelve a elevar los precios ante la ausencia de competencia. 

Esta anarquía de la producción solo trae miseria y empobrecimiento a la clase obrera y al conjunto de los trabajadores. Ante ello, los comunistas luchamos por la única alternativa válida y demostrada a este sinsentido capitalista: una economía planificada científicamente y centralizada, que tenga como fin no el lucro sino la satisfacción de las necesidades de la clase obrera. Una economía planificada donde se racionalicen los recursos, frente al despilfarro banal de los capitalistas. Una economía planificada que garantiza el pleno empleo, la educación, la sanidad, el acceso a la cultura y a una vida digna para las grandes masas obreras. Una sociedad sin patrones ni explotados, una sociedad donde el poder emana de los centros de trabajo, de las fábricas, de las uniones de campesinos y jornaleros.  

Seguir apostando por mantener el capitalismo, ya sea por parte de aquellos que necesitan objetivamente mantenerlo o los que por miedo a la revolución y a la lucha de la clase obrera optan por las reformas es seguir engañando a la clase obrera. Urge pues organizarse en las filas del Partido Comunista Obrero Español, la organización que armada con la ciencia del marxismo-leninismo guíe al proletariado y a sus clases aliadas a la toma del poder y a la construcción de la sociedad socialista.
 
Porque no queremos más miseria, más paro, más corrupción, más robo a los obreros, en definitiva porque no queremos capitalismo, y porque no queremos comer mierda(quién pueda permitirse comer en el capitalismo, claro está)

jueves, 7 de marzo de 2013

Los mass media al servicio de los intereses de la burguesía




Leemos en la cuenta de Twitter oficial de Televisión Española, concretamente de su segundo canal, la promoción de una película que trata sobre la caída del socialismo en la República Democrática Alemana. Independientemente de las faltas de ortografía al escribir en la lengua de Shakespeare, el esbirro mediático de turno de la burguesía se permite el lujo de realizar comentarios políticos e ideológicos sobre las experiencias socialistas. 

Esto no es casual, ni es nuevo. Esta cadena pública, ha destacado por difundir documentales difamatorios contra toda experiencia de construcción socialista, y en concreto contra la Unión Soviética y la Gloriosa Revolución Socialista de Octubre, llegando al paroxismo de repetir más de doce veces en los últimos cuatro meses un documental “de ciencia ficción” sobre la figura del camarada Stalin. 

 En una sociedad de clases, la clase dominante controla los medios de comunicación y difunde por medio de ellos su ideología, con el fin de adoctrinar a los obreros y “convencerles” de que el capitalismo es el único modo de producción viable, que es eterno y que el socialismo es algo caduco, que no tiene razón de ser “en las modernas sociedades del siglo XXI”. 

Metafísica burguesa pura. Las leyes del desarrollo y del movimiento de la sociedad nos enseñan que nada es eterno, puesto que el mismo capitalismo no existe desde el albor de los tiempos. Ese capitalismo sucedió al modo de producción feudal; era más avanzado que este último y la clase social que instauró el capitalismo, la burguesía, realizó en su época las revoluciones pertinentes para poner fin al feudalismo. Ese proceso no estuvo falto de derrotas, de vueltas hacia atrás, hasta que la burguesía logró imponerse al feudalismo. 

Las experiencias socialistas del siglo XX dejaron de existir en un momento determinado, no por la superioridad del capitalismo, sino por los propios fallos internos y la desviación revisionista. Esta vuelta atrás no quiere decir que la lucha por el socialismo no tenga validez hoy en día, pues la superación del capitalismo en su fase imperialista, en su fase de descomposición, se hace más necesaria que nunca. Las fuerzas productivas han llegado a tal grado de desarrollo que chocan contra las relaciones de producción existentes, por tanto, el capitalismo ya no tiene nada avanzado ni progresivo que ofrecer. No hace falta más que mirar el aterrador panorama que azota a la clase obrera del siglo XXI: millones de parados, desahucios, paro crónico, miseria, hambre, etc. No hablamos de la República Centroafricana, sino de una de esas sociedades que nos venden los burgueses como “modernas, desarrolladas y donde los conflictos de clase han pasado a mejor vida”.  

Esta falta de contacto con la realidad no es espontánea, sino que obedece a un fin. La burguesía sabe que la clase obrera es su sepulturera e intenta dar batalla ideológica contra el que sabe su enemigo mortal: el socialismo científico. Los burgueses saben que la única manera de poner fin al capitalismo es mediante la revolución socialista, y la historia les ha demostrado la validez y éxito de dichas revoluciones. Así, por ejemplo, la experiencia de construcción socialista en la URSS durante los años 30, 40 y 50 del siglo pasado supuso un punto de inflexión donde el capitalismo realmente temió por su existencia, donde se enfrentaba a un enemigo que le superaba en los campos de la economía, lo ideológico, lo político, lo militar, lo científico, etc. 

Para ellos es vital difamar y echar tierra sobre ese período exitoso de construcción socialista, porque sabe que si los obreros vuelven a fundirse con la ideología proletaria y el Partido Comunista vuelve a convertirse en la fuerza proletaria hegemónica, su fin está más cerca que nunca. 

De ahí que necesiten verter todo tipo de mentiras y calumnias. Pero esto nos deja algunas lecciones sobre las que reflexionar. En primer lugar que no existe el arte por el arte en una sociedad de clases, todo arte esta imbuido del conflicto de clases inherente a toda sociedad. Es decir, arte burgués o arte proletario, pero no existe el arte por encima de las clases ya que el artista nace de una sociedad determinada. Por tanto el film proyectado no es mero entretenimiento, sino que sirve a los intereses de una determinada clase social, en este caso la burguesía. No es casual pues que cada vez se filmen más y más películas difamando al socialismo real, conforme avance la crisis del capitalismo y conforme avance la conciencia de clase esto será cada vez más habitual. Esto es necesario para la burguesía, difundir su ideología y al mismo tiempo batallar contra la ideología de la clase antagónica.

Asimismo se constata que “lo público” también tiene carácter de clase. Es decir, estamos hablando de una televisión pública que también sirve para difundir los intereses de las clases dominantes. Por tanto la defensa de lo “público” en abstracto, sin definir ni querer transformar este carácter de clase que conlleva, es también un error y una desviación que contribuye a alejar a la clase obrera de su misión histórica: poner fin al capitalismo y construir la sociedad sin clases, la sociedad comunista. 

Desde el PCOE de Sevilla consideramos las experiencias de construcción socialista del siglo XX, en sus primeras décadas, como el ejemplo a seguir que nos enseña los aciertos y errores de los que debemos extraer enseñanzas. Sin embargo, la sociedad socialista, sigue siendo la única alternativa válida al capitalismo, la revolución socialista y el marxismo-leninismo siguen siendo la teoría de vanguardia que llevara al proletariado a su emancipación. 

El obrero, ya sea organizado y sin partido, debe analizar quién y por qué le dice estas cosas, quién y por qué difunde estos contenidos y esta ideología, y verá que es precisamente la clase antagónica a la suya: la burguesía, cuyos intereses como clase chocan con los intereses de la clase obrera. La lucha de clases pues, sigue más viva que nunca.

jueves, 28 de febrero de 2013

Lecciones sobre el fracaso del 28-F



Mucho se criticó el certero análisis del PCOE sobre la convocatoria del denominado “Bloque Crítico” para la manifestación del 28-F. En estos momentos podemos observar lo certero de dicho análisis en lo que respecta al fracaso de la movilización del 28-F, tanto por parte del llamado “Bloque Crítico” como por parte de las organizaciones insertadas en la gestión del sistema: PSOE, IU-PCE y los sindicatos UGT y CCOO. 

En nuestro análisis explicamos que lo cuantitativo no supone un cambio en la correlación de fuerzas a la hora de confrontar al sistema capitalista. Pero es que desde ese mismo punto de vista se constata el fracaso de dichas movilizaciones: dos mil personas en la manifestación oficialista(de lo que hay que congratularse) y aproximadamente seis mil personas en la del denominado “Bloque Crítico”. Recordemos que era una movilización convocada a nivel andaluz, es decir, a nivel de las ocho provincias andaluzas, lo que hace más evidente si cabe el fracaso de esta iniciativa que pretendía liberar a los sectores populares andaluces reformando el capitalismo. 

Pero, ¿por qué falló esta movilización? Los comunistas sabemos la respuesta: los análisis en torno a la correlación de fuerzas entre las distintas clases, y su plasmación en el terreno de la lucha de clases, no se pueden hacer nunca desde un punto de vista subjetivo sino que deben partir siempre desde una visión objetiva. Realizar análisis de la realidad sobre una base que no sean estos parámetros es metafísica pura, idealismo, muy alejado de la concepción filosófica del mundo que tenemos los comunistas y muy alejada de la concepción científica del mundo. 

Es un hecho objetivo, y el PCOE así lo viene señalando, que desde hace décadas en el Estado Español se da un proceso a tener en cuenta: la nula ligazón de cualquier sigla que se reclama defensora de la clase obrera y los sectores populares con esta clase obrera y esos sectores populares. Ese papel corresponde históricamente al Partido Comunista, sin embargo el carrillismo supuso la ruptura de la ligazón de las masas con su Partido y ninguna de las siglas del espectro de eso que llaman “izquierda” ha sabido recuperar esa ligazón. Por tanto, falta el ingrediente fundamental de todo proceso revolucionario o de lucha: el sujeto revolucionario, es decir, la clase obrera. 

Los organizadores de la movilización del Bloque Crítico presumían de juntar más de 50 siglas de sindicatos, organizaciones y partidos políticos. Como hemos visto, eso no sirve de nada si ninguna de las organizaciones que se añadían a dicha sopa de siglas tenían una vinculación real con las masas, es decir: ninguna era realmente un movimiento de masas. A lo único que han llegado es a movilizar a los militantes de dichas organizaciones, ya sean partidos o movimientos sociales o ciudadanos. Es decir, se comprueba con los hechos la falta de ligazón con la clase obrera andaluza, que mayoritariamente ha estado alejada de esta movilización.

El subjetivismo es pensar que la sopa de siglas de turno tiene el mínimo poder de convocatoria entre la clase obrera, cuando son “uniones” en torno a lo que denominamos “mesas camilla”, es decir: uniones por arriba, realizadas por las cúpulas(pese a que presumen de ser horizontales) y como consecuencia de ello y su nula ligazón con las masas(con los de abajo) se produjeron las escasas cifras de participación en la citada movilización.

El PCOE ha venido señalando desde hace tiempo, la tarea que tenemos pendiente las organizaciones que nos reclamamos por la superación del capitalismo, por el socialismo. Ese socialismo del que muchos de los participantes en las movilizaciones, en las dos, reniegan y una teoría de la revolución y del desarrollo de la sociedad basada en el socialismo científico que les parece cosa de sectarios, de “puros”, de alejados de la realidad. Las cifras, vuelven a dar la razón a quienes realizan los análisis basados en la ciencia marxista-leninista.

Como decíamos, la tarea principal a día de hoy es recuperar la ligazón de las masas con las organizaciones de clase. Esas masas que no se encuentran agrupadas en las diferentes siglas que componen las “sopas” sino que se hallan en las fábricas, en los polígonos industriales y en los centros de trabajo, donde la incidencia de estas dos convocatorias ha sido nula. Por tanto, nuestros convocantes pretenden transformar la sociedad sin el elemento de cambio, sin la clase obrera, lo cual es un absurdo acientífico que a lo único que lleva es al fracaso.

El PCOE tiene como objetivo crear células comunistas en todas las fábricas y centros de trabajo, como la unidad básica que permita la ligazón dialéctica del Partido con las masas, desde abajo. La tarea es titánica, pero si los comunistas no recuperamos esa ligazón, si dejamos al sujeto revolucionario a su libre albedrío serán la misma burguesía la que rellene esos huecos, esas ausencias. Estos vacíos los rellenará la burguesía conforme a las necesidades del capitalismo monopolista, del capitalismo en esta fase imperialista que tiende a la reacción: es decir, rellenará esos huecos con organizaciones de masas reaccionarias produciéndose así el surgimiento del fascismo como movimiento de masas. 

Pero no sólo eso, sino que la ligazón del Partido con las masas a nivel de centro de trabajo pretende dar la batalla también a nivel de lo ideológico, lo cual es fundamental. El obrero es producto de un modo de producción determinado, nace con el capitalismo y de ahí que todo lo que le rodee a lo largo de su vida sea ideología burguesa, capitalismo en movimiento. El deber del Partido es combatir esta ideología del obrero, que es burguesa, y adoctrinarle en la ideología de su clase social que es la proletaria. Y el método para hacerlo es educarlo revolucionariamente, misión del Partido Comunista armado con la ciencia marxista-leninista.

Nuestros convocantes han dejado de lado esa tarea a nivel de base, debido a la pérdida de la ligazón con los obreros desde abajo que no se plantean recuperar, sino que para ellos la simple concurrencia numérica a las manifestaciones va a combatir esa ideología. No han entendido nada. El obrero, a no ser que se le eduque revolucionariamente, siempre va a ver esas movilizaciones como algo ajeno y dependiendo del grado de ofensiva ideológica de la burguesía, las verá hasta como algo hostil. La mera agudización del sufrimiento debido a tener cada vez peores condiciones de vida no crea por sí sola la conciencia de clase, ni lanza a los obreros a la lucha. Todo lo contrario, será quién llene el vacío ideológico el que lleve a los obreros al huerto. Y cómo vemos en la etapa actual, la burguesía tiene como objetivo cimentar la base ideológica, el modo de pensar que conduzca a formas cada vez más reaccionarias: ataques a la lucha obrera aún méramente económica, a la lucha contra la violencia de género, a la lucha por las cuestiones nacionales, contra la juventud estudiantil, etc. Es decir, la burguesía se ha lanzado a una batalla ideológica abierta para instaurar las bases psicológicas de la reacción, debido a la necesidad para los capitalistas de romper con el propio marco democrático burgués. Todo esto es debido a las necesidades del modo de producción capitalista, esa base a la que debemos mirar para realizar los análisis de clase. 

Los convocantes han dejado de lado esa lucha ideológica, al pensar que conceptos como revolución proletaria, socialismo o dictadura del proletariado asustan a los obreros. Para ellos hay que rebajar el lenguaje y adaptarse a la conciencia espontánea de las masas. No han comprendido nada. Esta conciencia espontánea no rebasa nunca los marcos del Estado burgués, porque el obrero por si solo nunca va a adquirir el conocimiento de su misión histórica: poner fin al capitalismo y construir el socialismo. Por tanto todo lo que no sea confrontar con la ideología burguesa, todo lo que no sea educar revolucionariamente a los obreros es contribuir a afianzar la ideología burguesa. Miremos a Italia, y veremos que esas organizaciones de clase que abandonaron la lucha ideológica( y que tenían millones de votos y militantes) fueron perdiendo todas sus posiciones llegando a la más absoluta irrelevancia y allanando el camino a la reacción y a la derecha populista. 

El tercer eje de batalla es la lucha política. No se puede contribuir a que los obreros sigan teniendo esperanzas en las instituciones de la burguesía. No se puede contribuir a que sigan creyendo que no les hace falta destruir ese estado burgués: su parlamento, sus ayuntamientos, sus leyes, su policía y su ejército, obviando su carácter de clase y su forma de instrumentos de dominación sobre la clase obrera. No se puede engañar a los obreros prometiéndoles un transito pacífico a otros sistemas no capitalistas, que ellos nunca especifican, ni decirles que la burguesía va a ceder voluntaria y “democráticamente” su poder y sus privilegios. La revolución siempre será violenta y el grado de violencia siempre dependerá de la resistencia que ejerzan los explotadores. Tampoco se puede continuar fomentando las ilusiones de los obreros en los órganos del poder burgués, sin tener la menor intención de crear los órganos de poder proletario que mediante la dualidad de poderes confronten y destruyan a los primeros. 

Por todo esto que observamos, señalamos como fallida la experiencia de la movilización del 28-F. Sabemos que muchos no entenderán este análisis, que otros muchos no querrán entenderlo, y que recibiremos toda clase de epítetos negativos. Sin embargo los comunistas no podemos ir tras el rebufo de la conciencia espontánea de las masas, ni pensar en el que dirán. Tenemos que señalar el camino correcto a las masas para transitar hacia el socialismo, a pesar de que ello a veces vaya contra las mismas posiciones de las masas. Los comunistas sabemos, en base a la filosofía marxista-leninista del materialismo histórico y dialéctico que las leyes del movimiento y desarrollo de la sociedad confirman nuestro análisis. Es así como se demuestra su justeza.

Sabemos que otros preferirán ignorar estas leyes del desarrollo científico de la sociedad. Sin embargo los comunistas hemos señalado, y la realidad ha confirmado, que las masas no estaban con estas movilizaciones del 28-F: hay que ser muy ingenuo para creer que en una región de ocho millones de habitantes, con más de cuatro millones de obreros, diez mil personas(contando las dos movilizaciones) son las masas. Por tanto lo que urge es seguir poniendo en práctica nuestra táctica de masas: la creación de células comunistas en los centros de trabajo y la labor de educación revolucionaria del proletariado para recuperar la ligazón del Partido con las masas.

domingo, 24 de febrero de 2013

Opinión: ¿Es España un estado fascista?



Estamos viendo en los últimos tiempos el regreso de un debate ya superado por el mero desarrollo de la estructura económica del Estado burgués español, de la base en la que se sustenta la superestructura, ante lo cual emergen viejas posiciones políticas ya derrotadas que realizan nuevas piruetas dialécticas para definir al Estado Español como fascismo.

Uno de los argumentos que nos dan los caracterizadores del fascismo es la inexistencia de una fecha determinada para definir los cambios dialécticos en la superestructura del Estado Español, de su paso de fascismo a democracia burguesa.

Podemos apuntar varias fechas, todas coincidentes en el tiempo tras la reforma política que llevó a la extinción del aparato corporativista del fascismo, de la disolución de sus organizaciones de masas (todo fascismo se nutre de organizaciones de masas que agrupan a la pequeña burguesía para la guerra abierta al proletariado) tales como las Cortes franquistas o el Sindicato Vertical. La reforma política se produjo a finales del 76, y la aprobación de la Constitución en el año 78. En estas fechas se procedió a la liquidación formal y superestructural del franquismo y su sustitución por el parlamentarismo bicameral.

Ni que decir tiene que España siguió siendo una dictadura de la burguesía, un régimen basado en el terror y la represión al proletariado, caracteres que también se dan en la democracia burguesa y que casualmente olvidan quienes nos hablan mecánicamente y bajo un prisma idealista de fascismo.

Cualquiera que viviese en esa época notó un evidente cambio de formas, a pesar de la represión y las muertes en la denominada Transición, pensar que en una democracia-burguesa iba a desaparecer tal represión es puro idealismo subjetivo, pues sigue siendo dictadura del capital. Sin embargo, comparado con las sacas, los paseos y los fusilamientos abiertos del fascismo durante las décadas anteriores es desde luego un cambio, y a cualquiera con dos dedos de frente no se le pasa por alto ese detalle. 

La democracia burguesa, como dictadura de clase, siempre será beligerante contra todo movimiento obrero, popular o revolucionario y negar esto es negar el carácter dictatorial y de clase de la democracia burguesa. Por tanto estamos hablando de dos formas de la misma  dictadura de clase, y es un absurdo el hablar de cambios cualitativos en una misma dictadura burguesa. A no ser que de forma idealista se piense que la democracia burguesa iba a demoler las estructuras del Estado o purgar a los que formaban parte de ella: porque de ser así según este análisis mecánico Alemania es un estado nazista. Recordemos que la Alemania revanchista los cuadros del nazismo, excepto pocos exponentes de su cúpula, siguieron al frente del Estado, así como los Krupp, Siemens, Thyssen, etc es decir la oligarquía imperialista al frente del poder económico y por ende del político. Por tanto vemos como dentro del imperialismo cabe tanto la democracia-burguesa como el fascismo, por la sencilla razón de que ambas son dictaduras de la burguesía.

Lo que nuestros caracterizadores del fascismo nunca nos dicen es: ¿qué es para ellos la democracia burguesa?¿Acaso se mide la democracia tan sólo por el grado de represión? La Inglaterra del siglo XIX, democracia burguesa parlamentarista e imperialista causó muchos más muertos, más violencias y más represión que por ejemplo el Chile de Pinochet. Y no se nos ocurrirá calificar a la Inglaterra de finales del siglo XIX y principios del XX como fascismo, pues sería un absurdo y una contradicción: Dimitrov aún no había enunciado sus famosas frases, que mecánicamente se citan obviando su caracterización concreta, para un momento concreto, para una realidad concreta, que ha sido superada por la experiencia. Y eso a pesar de que uno de los argumentos estrella de los que atribuyen a España el fascismo es decir que los que apostamos por la Dictadura del Proletariado ante la dictadura de la burguesía es que no nos ceñimos a la situación concreta de España y que todo lo hacemos en base a conceptos abstractos.

En la situación concreta de España, según ellos existe el fascismo desde el 1 de Abril de 1.939. Sin embargo, de la dictadura primoriverista a la II República tampoco se produce una demolición de los aparatos del Estado, ni mucho menos del ejército ni se depuró a los generales que poco después darían el sangriento golpe de estado antipatriótico. ¿Fue entonces la II República un régimen fascista?
 No sólo eso, sino que en España a pesar del dominio de ciertos territorios coloniales en África tampoco se podía hablar de un desarrollo pleno del imperialismo, al tener gran parte de la estructura económica del país con características semifeudales. Por tanto, ¿surge de la nada esa dominación del capital financiero mediante la dictadura terrorista o Juan March, por ejemplo, nace el 1 de Abril de 1939? ¿Casas Viejas o el “fusilamiento” de Casa Cornelio tras la Huelga de Sevilla, con sus numerosos muertos, no son ejemplos de represión burguesa dentro de la experiencia democrática? 

El proceso histórico de desarrollo del capitalismo español, que llega a un amplio desarrollo de sus fuerzas productivas a finales de los 50, es un proceso de reformas graduales con un objetivo claro: introducir a la burguesía española en los organismos imperialistas supranacionales ante la imposibilidad de concurrir a la lucha por los mercados nacionales en solitario. Los cambios en la superestructura se deben al intento del capitalismo español de insertarse en organismos supranacionales superadores del estrecho marco del mercado nacional, y ante el cual el régimen fascista abierto era un freno para el desarrollo de las fuerzas productivas y para la batalla ideológica que engañase a los obreros españoles, en un contexto en que la lucha de clases amenazaba con desbordar la situación. Es decir, para la oligarquía internacional dueña de los medios de producción españoles(algunos hablaban de colonia de USA) y para la burguesía subsidiaria autóctona quizá el propio fascismo abierto  y el Estado Corporativo(que dicho sea de paso va desapareciendo gradualmente antes de la aprobación de la Constitución del 77) era un lastre como decimos, para el desarrollo de las fuerzas productivas.

Es decir, no existía voluntad de superar el fascismo sino que la propia esclerosis y agotamiento de dicho sistema hacia necesario un lavado de cara y tímidas reformas para plantear una batalla ideológica en la que la burguesía recuperase la iniciativa, en un momento de flujo de las luchas populares. Y dicha batalla la ganaron, se inculcó en la clase obrera la ilusión en la democracia-burguesa con el apoyo decisivo de las organizaciones de "clase" (PCE, CCOO), y las burguesías periféricas que si bien se abstuvieron en los distintos referéndums si que apoyaron de facto la entrada que les proporcionaba el gran capital en las instituciones del Estado.

No sólo eso sino que organizaciones como Herri Batasuna, poco sospechosas de simpatizar con el fascismo, llegaron y siguen estando ligadas a la gestión del Estado de los monopolios en Euskadi: bien a través de las diputaciones forales o bien a través de la gestión municipal.
 

Estamos de acuerdo en que muchos de los personajes del fascismo no cambiaron, sin embargo el marxismo nos enseña que las personalidades concretas no cambian la historia. Y eso es precisamente porque no cambió el transfondo de la naturaleza de clase, dictadura de la burguesía, pero si las formas: los fascistas se transformaron en los conocidos “demócratas de toda la vida” y los represores gozaron de todas las facilidades para travestirse, pero ¡eso no cambió su papel de represores, pues toda democracia-burguesa necesita represores y necesita imponerse por la fuerza a la clase obrera!

No sólo eso sino que en el marco de la lucha de clases se necesitaba cambiar las formas, la superestructura, hacerla “más dulce” para parar en seco el vuelco en la correlación de fuerzas que empezaba a nivelarse en cierta manera. De este modo ganaron la batalla en todos los aspectos de la superestructura destinada a “suavizar” esa lucha de clases, desde la aceptación del marco jurídico, en lo político(aceptación del parlamentarismo, de la democracia burguesa, de la conciliación de clases en el marco del estado),en lo nacional(aceptación  de los estatutos de autonomía),etc. Todo esto con voces discordantes, por ejemplo la del PCOE que se opuso a la reforma, pero voces muy minoritarias en aquellos momentos.

Otro aspecto concreto a analizar en el desarrollo de la reforma del fascismo y su paso a democracia burguesa es la predominancia en este aspecto de una oligarquía y unos representantes del capital financiero especulativo, si bien son salidos del régimen a su vez estaban subordinados al capital alemán o usamericano en este caso. Muchas empresas grandes del INI tenían una composición accionarial bastante fuerte del capital extranjero, incluso en el mismo fascismo. SEAT, o la construcción naval son parte de esos ejemplos.
Por tanto no es la oligarquía fascista española la que determina el cambio hacia la pretendida democracia-burguesa sino que es un "cambio" en el que también tienen mucho que decir, desde fuera, las oligarquías dominantes. Proceso de introducción del capital extranjero, que se desarrolla exponencialmente con la democracia burguesa, validando así nuestro análisis.
 

Esto es incompatible con el chovinismo y el nacionalismo del Estado corporativo del fascismo. Precisamente ese estado corporativo en la superestructura y ese chovinismo en la estructura va desapareciendo progresivamente, quedando reducido a esperpentos folklórico-culturales. Por muchos golpes de pecho de nacionalismo español que se den, no deja de ser una realidad objetiva que España es un país subordinado en la UE, y así lo fue tras la llegada del “amigo americano” a mediados de los 50, en pleno fascismo.

Todo este proceso tenía un fin concreto para la burguesía. La constitución de 1978 y el proceso de "reformas" que le siguen adecuaron el marco jurídico-político, la superestructura, en torno a la entrada en los organismos imperialistas cuyo resultado final se plasma en Maastricht en 1992,es decir, la plena incorporación del estado de la oligarquía española al organismo de dominación de la oligarquía financiera internacional dominante que es la UE. 

Repetimos: la naturaleza del Estado, su carácter de clase como dictadura de la burguesía sobre la clase obrera, no se modifica en el período mentado, no ha habido ninguna transición de una forma de estado a otro puesto que ambas son dictadura de la burguesía. La forma que revista, fascismo abierto o parlamentarismo la determina la capacidad que tenga el capitalismo, las fuerzas productivas de desarrollarse.

Es decir, los cambios dialécticos en la superestructura dentro del capitalismo los determina la evolución material de la base, del modo de producción capitalista.

Por tanto,¿podemos hablar de fascismo? Podemos hablar de Estado con rasgos nítidamente fascistas que debido a las necesidades históricas del capitalismo se enmascara bajo el manto de la democracia-burguesa, el cual sigue siendo un régimen de dictadura para las clases explotadas. No podemos olvidar que no existen diferencias de clase entre el fascismo y el parlamentarismo, eso sería afirmar que dentro del parlamento puede existir un capitalismo de "rostro humano" en oposición al terrorismo fascista. No, los dos son lo mismo: dictadura de clase.

Por tanto, hablar de República Popular, hablar de la necesidad de conquistar la democracia, plantear al proletariado el objetivo estratégico de los derechos democráticos en contraposición al fascismo es una fórmula errónea. El objetivo es la conquista del poder y la dictadura del proletariado, y en un país de desarrollo medio-alto como España, sin discusión un Estado imperialista, que ya ha desarrollado sus fuerzas productivas lo suficiente, el único paso que queda es la Revolución Socialista. No nos hace falta desarrollar las fuerzas productivas que ya se encuentran en su punto exacto para ofrecer resultados tangibles mediante la economía planificada. La pequeña burguesía, y las burguesía nacionales, forman parte de este Estado, toman parte en su gestión por tanto no tienen nada avanzado, progresivo o democrático que ofrecer y solamente corresponde a la clase obrera el liderar este proceso de Revolución Socialista.

Según los partidarios de la República Popular, a la democracia se llegaría mediante la alianza con sectores oprimidos por el capital financiero, por el imperialismo que ellos traducen en fascismo: Revolución anti-monopolista para ellos. Pero es que incluso en el capitalismo premonopolista ,ya superado, se producía un dominio de este capital financiero: 
 

Pequeños industriales, pequeños comerciantes y rentistas, artesanos y campesinos, toda la escala inferior de las clases medias de otro tiempo, caen en las filas del proletariado; unos, porque sus pequeños capitales no les alcanzan para acometer grandes empresas industriales y sucumben en la competencia con los capitalistas más fuertes; otros, porque su habilidad profesional se ve depreciada ante los nuevos métodos de producción. De tal suerte, el proletariado se recluta entre todas las clases de la población.

Marx y Engels: “Manifiesto del Partido Comunista” (1848) 

Es decir, en el capitalismo premonopolista también se producía la dominación del capital financiero. Si ellos mecánicamente reducen el fascismo a la dominación del capital financiero, a la dominación de los monopolios nos encontramos entonces con que los Estados Unidos de principios del siglo XX era un estado fascista, que además ejecutaba obreros(Sacco & Vanzetti entre cientos de casos)  y no la más avanzada de las repúblicas democrático burguesas. Una contradicción en sí misma.

Con respecto a la aristocracia obrera, incluso en el fascismo existe. La diferencia es que lugar ocupa dentro del Estado. En la democracia burguesa, existe el Parlamento y los partidos políticos, y para los marxistas esos partidos políticos representan los intereses de determinadas clases sociales. Por tanto, se produce un reconocimiento del antagonismo de los intereses de clase, muy alejado del corporativismo fascista que lo único que reconoce es que todas las clases tienen los mismos intereses.

 En lo sindical, y en el caso de España ya que ellos quieren lo concreto, se produce la desaparición del Sindicato Vertical y la aparición de organizaciones de clase, otras amarillas, que coparticipan en la gestión del Estado pero muchas de ellas sin ser parte del Estado sino entes jurídicos propios. Esto se demuestra echando un vistazo a la “negociación” del convenio colectivo, dónde a los sindicatos se les da formalmente reconocimiento de sujeto propio, e interlocución. No nos referimos sólo a UGT y CCOO, que no son organizaciones de clase pero que formalmente no forman parte orgánica del Estado(formalmente claro).No sólo eso sino que no son los únicos reconocidos como interlocutores por la democracia burguesa: según los que proclaman el carácter del estado como fascista organizaciones como LAB, CIG o la Coordinadora Sindical de Clase serían fascistas al llegar a acuerdos puntuales en el marco del estado que ellos consideran fascista. Un absurdo, como se ve.
 

Ellos nos dirán que UGT y CCOO ejecutan las políticas del capital pero, ¿acaso pensaban que no iba a ser así?, ¿acaso pensaban que el marco laboral de una democracia burguesa no tiene como fin el someter a la clase dominada? Esta destrucción del marco vertical y corporativo es señal de un cambio en la superestructura, sería otro absurdo pensar lo contrario. Pero como todo absurdo puede tener una explicación pretendidamente científica, se procedería a la definición de fascismo “por grados” lo cual entra en contradicción con la definición de Dimitrov que se suele usar como mantra. Un atolladero, o una pirueta dialéctica, como prefieran. 

Otro de los argumentos tópico es la continuidad de la Audiencia Nacional, pero ¿acaso no es la base económica la que determina dónde y cómo, con que instrumentos se da la lucha de clases? Es decir, el antiguo TOP, ahora Audiencia Nacional siempre va a existir, porque lo que existe es una dictadura de la clase burguesa. Es decir, estos tribunales forman parte del instrumento estatal de la dictadura de la burguesía y van a seguir existiendo en democracia burguesa o en el fascismo. Creer que bajo la democracia burguesa no existen los tribunales especiales, o situaciones que rebasan la superestructura legal, es de ingenuos. Una rápida mirada a la base norteamericana de Guantánamo y a su marco jurídico nos hace ver aún más la absurdez de dicho argumento.

Pero planteémoslo a la inversa: ¿para el paso de democracia burguesa a fascismo la burguesía purga a sus instituciones o a sus representantes democrático-burgueses? ¿porqué entonces debe ser al revés?¿acaso como dijimos antes la familia March no existió antes, durante y después del 1 de Abril de 1939?¿O los Alba?¿O los Ybarra?¿O los Luca de Tena?,etc. ¿Purgó el fascismo a los representantes de las diputaciones anteriores a 1936 o los integró en su seno, porque de lo que se trataba es que eran representantes de dos formas distintas de una misma cosa: la dictadura de la burguesía?
 

En resumen, identificar a España como estado fascista es una aplicación idealista de la dialéctica, dejando de lado la idéntica superestructura económica sobre la que se asienta tanto la democracia burguesa como el fascismo y olvidando el idéntico carácter de clase, de dominación tanto de la democracia burguesa como del fascismo.
El único salto cualitativo es entra la dictadura de la burguesía y la dictadura del proletariado. Idealizar la democracia como contrario del fascismo es un absurdo, así como repetir mecánicamente las experiencias de las Repúblicas Populares de los años 40, que demostraron su error en la práctica.
 

Así, República Popular fue la Hungría post-Horthy donde no se destruyó el estado, sus instituciones y si se apostó por el fomento de la democracia en el marco de los frentes nacionales antifascistas y antiimperialistas. El resultado fue que en 1956 la burguesía logró recomponer sus fuerzas en cuestión de horas y de no ser por la ayuda exterior, habría conquistado el poder del Estado. Miremos también a China y veamos en qué ha degenerado la alianza que proclamaban los maoistas con la pequeña burguesía, veamos como China es a día de hoy un país imperialista, donde existe la propiedad privada y se exportan capitales( Lenovo como ejemplo de dicha práctica). Veamos también como se desarrolló el estado multipartidista de la RDA y saquemos la conclusión del fracaso de las Repúblicas Populares. Fueron útiles para un tiempo y una época concretos, pero hoy en día, en España, en una realidad concreta, lo que toca es al paso directo al Socialismo. 

Es por lo que lucha nuestra organización en la ciudad de Sevilla, como parte integrante del PCOE(PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL), el partido del proletariado en el Estado Español.
 
 

lunes, 18 de febrero de 2013

¿"Frente de Masas" o sopa de siglas?




La aplicación mecánica de la teoría del socialismo científico sin tener en cuenta que la sociedad está en movimiento, en cambio constante conduce a desviaciones contrarias al marxismo-leninismo y a  las leyes de la dialéctica y del movimiento. 

Los comunistas sabemos que la revolución no la realizan individuos aislados, ni las vanguardias, sino que es la lucha de las masas la que propicia los cambios cualitativos necesarios: las masas serán quienes manden el capitalismo al basurero de la historia y edifiquen el socialismo, en esta etapa en que las relaciones de producción y el desarrollo de las fuerzas productivas hace más necesario que nunca el tránsito del capitalismo al socialismo. 

Por tanto la táctica de masas de un Partido Comunista, es vital para el devenir de su cometido: educar revolucionariamente al proletariado y organizar la toma del poder, todo esto dentro del capitalismo, se entiende, pues luego de derrocado este su misión es dirigir a las masas hacia la edificación del socialismo. 

Sin embargo una de las mayores desviaciones de los auto-denominados Partidos Comunistas en el Estado Español, es su táctica de masas. Una mirada rápida al programa tanto de aquellos que se reclaman del marxismo-leninismo como los que forman parte prácticamente de la socialdemocracia, nos hará ver que lo que en una época, en unas determinadas circunstancias fue la táctica a seguir, a día de hoy ha sido totalmente superada por el desarrollo de los acontecimientos, por el movimiento de la sociedad. 

Lenin nos decía, y con gran razón, que el Partido ha de actuar allí donde estén las masas. Pero lo que hay que preguntarse es realmente, ¿dónde se encuentran las masas a día de hoy? Responder a esta sencilla pregunta de un modo u otro nos dirá si hemos comprendido las condiciones actuales o bien si seguimos en el error de aplicar mecánicamente soluciones concretas a problemas concretos ante procesos muy distintos. 

La táctica de masas del comunismo en el Estado Español, desde mediados de los años 30 para acá, fundamentalmente la llevada a cabo por el PCE consistía en crear los denominados frentes de masas: agrupaciones de individuos de diferentes tendencias para luchar por unos intereses concretos. Dicha táctica, aplicada a la situación y al contexto concreto, era correcta. El PCE de la época, y por ende los partidos comunistas a nivel europeo, eran capaces de movilizar a millones de trabajadores si se lo proponían. Asimismo los llamados “Frentes de Masas” agrupaban a miles y miles de obreros, unos con conciencia de clase desarrollada, otros sin rastro de conciencia pero que al calor de la lucha y de la dirección correcta del Partido Comunista la desarrollaban. Podemos decir, que para la época la táctica era la necesaria y la correcta. 

Sin embargo, la sociedad está en cambio constante. Ese mismo PCE, abandonó los fundamentos del leninismo progresivamente, culminando en el famoso “eurocomunismo”, aunque dicha postura no la podemos desligar del triunfo del revisionismo en el Movimiento Comunista Internacional tras el XX Congreso del PCUS, que fue el origen de todas estas posturas profundamente anticomunistas: revisionismo, vías nacionales al socialismo, coexistencia pacífica, tránsito pacífico del capitalismo al socialismo sin revolución violenta, etc. 

Como consecuencia de ello, se empiezan a desgajar sectores del PCE debido a su deriva oportunista y revisionista, sectores que a pesar de sus buenas intenciones de conservar el leninismo tampoco eran ajenos a esta deriva del Movimiento Comunista Internacional. El PCOE fue uno de estos sectores, fundado a principios de los años 70, vilipendiado por este mismo Movimiento Comunista Internacional y que poco a poco fue superando estos vicios y estas actitudes como consecuencia del análisis calmado, libre de los vicios e influencias que citamos, en definitiva consiguiendo librarse de toda la influencia que el revisionismo ejercía en él. No fue un proceso rápido, tampoco indoloro, sin embargo la sana autocrítica y la lucha ideológica dieron sus frutos y a día de hoy el PCOE emerge como un partido sólidamente anclado a la ciencia marxista-leninista y combatiente de todo desviacionismo y oportunismo.

Como veníamos diciendo, una de las claves que el análisis que realiza este texto considera primordiales es el reconocer que a día de hoy no existe ningún “Frente de Masas” que merezca tal apodo, puesto que las masas, la clase obrera y sus aliados se encuentran totalmente desconectados de esos que llamamos Frentes.
Hoy, cualquier “Frente de Masas” a lo sumo que llega es a ser un extraño popurrí de militantes de diversas organizaciones, colectivos generalmente enfrentadas entre sí por ver quién se lleva al huerto a las “masas”, lo cual no deja de ser irónico pues esas “masas” a las que llevarse no se encuentran en el Frente, y por tanto a lo único que llegan es al rompimiento y al surgimiento de dos o más “Frentes de masas” donde anteriormente existía uno.
Preguntemos a cualquiera que ejerza lo que denominan trabajo en los “frentes de masas”, únicamente encontraremos malas palabras ante sus co-militantes de “frente”, siendo las reuniones de dichos frentes una jaula de grillos donde los ataques personales, entre organizaciones y la discordia están a la orden del día, ¿es ese el futuro que aguarda a la organización de la clase obrera? 

No. Para el PCOE de Sevilla el futuro no son estas, llamémosle por su nombre, sopas de siglas. Una de las herencias que dejó el carrillismo en lo organizativo, que copian mecánicamente siglas incluso que se dicen revolucionarias o contrarias a la desviación socialdemócrata actual del PCE(y no nos referimos sólo a partidos comunistas) es el concepto de agrupación. El carrillismo eliminó la genuina célula de centro de trabajo que era la ligazón del Partido Comunista con las masas, al nivel más básico, el eje central de esta ligazón y el que conducía al Partido a realizar los análisis correctos y adecuados sobre la situación, correlación de fuerzas, psicología, etc. de las masas obreras, del proletariado.
 
Una vez eliminada la célula, hacía falta algo que sustituyese a dicha forma de organización básica del comunismo, para no estar totalmente alejados del proletariado: es así como surge el moderno concepto de “frente de masas”. Sin embargo, la realidad paradójicamente muestra que dicha concepción de los “frentes de masas” fue un fracaso desde el mismo momento de su inicio. Un rápido vistazo a la situación actual de Sevilla, nos confirma positivamente dicho análisis y es que : ¿a día de hoy que organización aglutina a las masas proletarias de Sevilla para luchar por unos intereses concretos?(entendiendo el concepto de masas como amplios sectores de la clase obrera y sus aliados).

Numéricamente es el sindicalismo vinculado a los monopolios, a la Confederación Sindical Internacional, que forma parte del Estado, la que sin discusión es numéricamente más amplia. Sin embargo, una tasa de sindicación a estas organizaciones del 9%, y bajando, es sin ningún género de dudas ridícula. ¿Eso son las “masas”? Como vemos en nuestras visitas a polígonos y centros de trabajo, la inmensa mayoría de los trabajadores de Sevilla ni siquiera tiene afiliación sindical, y desprecia a estas dos siglas. 

¿Qué otro de los auto-denominados “Frentes de masas” existen en Sevilla? Si ni siquiera CCOO y UGT lo son, mucho menos lo serán las genuinas sopas de siglas que encontramos en todos los ámbitos: republicanismo(N de R: el PCOE no lucha por la República), antifascismo, solidaridad internacional y antiimperialista, juventud, y cualquier ámbito al que desviemos la mirada. A todo lo más que llega la más exitosa de esas sopas de siglas es a movilizar a escasos centenares de personas, en una ciudad en la que los trabajadores asalariados son varias centenas de miles(y eso sin analizar la composición social del área metropolitana). 

Por tanto para el PCOE, y eso nos vale críticas de los “sopistas de siglas” tales como sectarios, alejados de la realidad, militantes de redes sociales, el trabajo no está en las sopas de siglas sino en conseguir una vinculación real del Partido con las masas. Como se explica en este análisis, los que están alejados de la realidad son ellos y la situación actual del proletariado en el Estado Español es el mejor aval para considerar que su estrategia es un fracaso, metafísica y totalmente antimarxista. 

El PCOE, como partido que recupera los fundamentos del leninismo, tiene como objetivo, y se marca como táctica el desarrollar células del Partido en la mayor cantidad de fábricas y centros de trabajo de la ciudad. Esa es la auténtica ligazón con las masas por la que lucha el PCOE, un trabajo de hormigas, sin reconocimiento mediático ninguno, pero que es la única fórmula de que el Partido Comunista vuelva a tener la mínima influencia entre las masas. Crear células, organización leninista, es la vía al desarrollo de la conciencia de clase, que a día de hoy está  años luz de aparecer. 

Se equivocan aquellos que creen que mediante la organización espontánea o por la mera agudización de las condiciones de vida de la clase obrera para lo negativo se producirá un cambio cualitativo en la conciencia de clase. Sólo el Partido Comunista puede llevar a cabo dicha tarea, y la lleva a cabo en los centros de trabajo, y fábricas donde se halla el sujeto revolucionario: la clase obrera. La combinación de lucha económica, ideológica y política es lo que nos llevará a empezar a sacar a proletarios de las garras del capitalismo, lo que nos permitirá vencer la hegemonía de la ideología de la clase dominante, burguesa. Cuando los obreros en una fábrica acudan al Partido a preguntar sus dudas, a informarse, cuando además de esto el Partido llegue a los obreros por medio de la propaganda, de los mítines, de la lucha ideológica a pié de tajo es cuando por fin esa ligazón de las masas con su Partido, con el Partido del Proletariado volverá a producirse. 

Y dicha tarea sólo la podrá llevar a cabo la célula comunista en su ámbito natural: la fábrica o el centro de trabajo. Todo aquel que considere innecesaria la existencia de la célula en el tajo, se equivoca, y la historia pone de manifiesto que es una equivocación reincidente. Esa es la etapa de desarrollo de la lucha de clases en la que nos encontramos.

 

 

 

 

viernes, 15 de febrero de 2013

Ante la polémica sobre el fascismo en Sevilla


“El fascismo es una abierta dictadura terrorista de los elementos más reaccionarios, más chovinistas, más imperialistas del capital financiero”. Espléndida definición de fascismo por parte de Jorge Dimitrov y la III Internacional, que a día de hoy conserva toda su vigencia.

Sin embargo, tras esa cita hay algo más, algo que muchos olvidan en sus análisis y es el carácter de clase del fascismo: la dictadura de la burguesía y el movimiento de las masas pequeño burguesas.
Para algunos, el fascismo se reduce a las bandas de matones, neonazis y demás lumpen que actúan como elementos paramilitares ejecutando su violencia contra todo aquel que les disguste. No han comprendido ni el carácter histórico del fascismo ni su contenido de clase.
Debemos comprender que nos encontramos en un Estado en la fase imperialista de su desarrollo, y como sabemos todo Estado es una dictadura de una clase sobre otra. Este carácter de clase del Estado es muy importante subrayarlo, pues algunos omiten dicha característica para poder legitimar su vulgar proyecto reformista y socialdemócrata: fraseología pseudo-revolucionaria pero oportunismo de hecho.

Esto es importante recalcarlo pues de esas concepciones oportunistas ellos sacan la conclusión de que la lucha contra el fascismo la realizan todos los estratos sociales, eludiendo la función que en la lucha contra el fascismo espera al proletariado.

Para ellos el fascismo no es más que “bonapartismo”, es decir, que para ellos el asalto al poder por el fascismo no lo realiza una clase social determinada, la burguesía, sino generales, bandas paramilitares, etc. Niegan pues el fascismo como dictadura de toda una clase social.

Los comunistas sabemos que el fascismo no es más que una consecuencia de la fase imperialista del desarrollo del capitalismo, por tanto en esta fase se produce una tendencia a la reacción de todas las instituciones de la burguesía, debido a la necesidad por parte de la burguesía de ejercer una fuerte presión sobre los trabajadores. Por otro lado, las viejas formas que toma la dictadura del capital se vuelven un impedimento para el desarrollo y la acumulación de ganancias de la burguesía.
Es muy sencillo entender esto, si la burguesía necesita exprimir a los trabajadores, jornadas superiores a las diez horas, salarios de miseria y hambre, desahucios es lógico pensar que la respuesta obrera, aún espontánea, sin conciencia de clase por el escaso desarrollo del Partido Comunista y sin organización se producirá de todos modos. La burguesía debe contener esto, la burguesía debe revolverse contra las mismas formas de Estado que ella ha creado y para ello recurre al fascismo, para asegurar su propia supervivencia de clase y la de su sistema de producción: el capitalismo.

El fascismo no es solamente un régimen de terror, sino una lucha de masas de la pequeña burguesía contra el proletariado. El fascismo se esfuerza por construir sus propias organizaciones de masas de carácter pequeño burgués para combatir a fondo contra el proletariado.

Por tanto es un error desligar la lucha contra el fascismo de la lucha de clases, es un error desligarlo del carácter de clase del Estado, es un error desligarlo de la lucha por la conquista del poder político para la clase obrera, y cuando los errores se hacen conscientemente, se trata de una traición.
Como consecuencia de ello la lucha contra el fascismo va unida al desarrollo de la herramienta de lucha  política contra el poder de la burguesía: el Partido Comunista.

Es un error de bulto pensar que en los denominados “frentes de masas” se encuentra la solución a este problema, pues un vistazo rápido a su composición nos muestra que las masas son totalmente ajenas a dichos frentes, que únicamente agrupan a individuos organizados en diversas siglas totalmente alejadas de esas masas, y de esa clase, que dicen representar. Es decir, algunos parten del subjetivismo, de un análisis incorrecto de la situación para desarrollar su estrategia. No contentos con eso, confunden al sujeto revolucionario que es la clase obrera, siendo para ellos este sujeto revolucionario el propio frente de masas, la sopa de siglas de turno, que es para ellos el fin en sí mismo.

El PCOE de Sevilla considera que no se puede desligar la lucha contra el fascismo, que no es más que otra etapa en la lucha de clases, de la tarea de educar revolucionariamente al proletariado, pero no ese proletariado de los auto-denominados “frentes de masas” sino al auténtico proletariado que se encuentra en los centros de trabajo, en las fábricas y en los barrios. Solo la creación de la conciencia de clase del proletariado, la comprensión por parte de este de la necesidad de la conquista del poder político para poner fin a su situación de explotación nos permitirá plantar cara al fascismo, con las mayores posibilidades de victoria.

Todo lo demás, como ya hemos explicado es afianzar la ideología burguesa. La afianzan aquellas tendencias oportunistas que dedican su existencia a tratar de aglutinar a los sectores “de base” de expresiones organizativas ajenas a la clase obrera, sin analizar el carácter de clase pequeño-burgués de dichas expresiones organizativas y de cómo forman parte orgánica del Estado de los monopolios, de la dictadura de clase de la burguesía. No han comprendido que la clase obrera se sitúa al margen de estas expresiones organizativas, incluso cada vez más les dan la espalda en el parlamento. No han comprendido el papel que desarrollan elementos de esas mismas “bases” en los centros de trabajo, como apuntaladotes de la ideología burguesa. Lo único que pretenden, en consonancia con el papel histórico que ha jugado su tendencia fraccionaria, es insuflar oxígeno a la socialdemocracia en estos momentos en que se encuentra en la UVI y con visos de entrar en fase terminal.

Asimismo condenamos el papel de aquellos que ensalzan el papel espontáneo del movimiento obrero, de los que niegan el papel dirigente del Partido, de los que tienen como misión limitarse a ser meros testigos del movimiento espontáneo, los que predican el seguidismo y marchan a la zaga de todos los procesos espontáneos, a los que abandonan a su desarrollo espontáneo. Esto sólo contribuye a dejar a la clase obrera huérfana de su Partido, del Partido Comunista, lo que significa desarmar a la clase obrera en estos momentos cruciales.

lunes, 11 de febrero de 2013

La impotencia del reformismo



Airadas reacciones en las filas de la socialdemocracia, el reformismo y ciertos grupúsculos nacionalistas de Andalucía ha causado en análisis del PCOE sobre el oportunismo de los convocantes del 28F.

 

En ninguna de estas reacciones, hemos visto la más mínima alusión al contenido del análisis, ni ninguno de estos “revolucionarios” ha sido capaz de refutar la más mínima parte de dicho análisis. Porque los argumentos que se exponen son ciertamente irrefutables, al menos si se pretende defender semejante bazofia desde el punto de vista del socialismo científico.

 

Pero hay algo común en todas ellas: nuestros pretendidos “revolucionarios”, algunos de ellos pretendidamente marxistas-leninistas, hacen gala de una completa apología del economicismo y del movimiento. Para ellos, en la línea del Bernstein más puro : “el movimiento lo es todo, el objetivo final nada”.

Y es que parece ser que en cierta parte del espectro que se “auto-denomina”  revolucionario, se ha vuelto a poner de moda la denominada lucha economicista, la lucha espontánea, la negación del carácter dirigente del Partido, la negación de la toma del poder político como necesidad y muchas otras negaciones que tratan de convencer a los obreros de que hay una salida “por la izquierda” dentro del capitalismo y alternativas semejantes.

Hay que decir que el desarrollo el movimiento obrero no debe circunscribirse a la lucha por las pequeñas reivindicaciones económicas únicamente, el objetivo que tiene que tener claro el movimiento obrero no son estas reivindicaciones en sí, sino que son un medio para alcanzar dicho objetivo.


Y es esta misma lucha la que muestra a los obreros que además de su enemigo directo, el capitalista, tienen otro enemigo: la fuerza organizada de toda la clase burguesa, es decir, el Estado capitalista con esas leyes y esa constitución que nuestros reformistas quieren modificar para parar la guerra de “los mercados” contra el pueblo.


Algunos elementos, obsesionados por la lucha económica, por la lucha por una mejora parcial de la situación de los obreros están dispuestos a seguir en esa línea y a seguir sin plantearse el objetivo del socialismo y de la dictadura del proletariado.
Sobre ellos, puede decirse que hacen suya aquella frase de los bernsteinianos “el movimiento lo es todo, el objetivo final nada”.No les interesa en absoluto para qué lucha la clase obrera; para ellos lo esencial es la lucha en sí.


En lugar de dirigir el movimiento espontáneo, de inculcar a las masas los ideales comunistas y orientarlas hacia nuestro objetivo final(el socialismo) se convierten en un instrumento ciego del propio movimiento, limitándose a exponer las necesidades y exigencias de que tienen conciencia las masas en ese momento.


Estos individuos se muestran incapaces de explicar a las masas el objetivo final, el socialismo y la dictadura del proletariado; y lo que es más lamentable es que consideran estos términos como algo inútil o incluso perjudicial.


Para ellos los obreros son como niños pequeños, a los que temen asustar con este tipo de ideas. Es más, muchos de ellos mantienen incluso que para llegar al socialismo no hace falta ninguna lucha revolucionaria. Para ellos la única lucha “revolucionaria” son las huelgas, los sindicatos “alternativos”,las pequeñas cooperativas de consumo y producción, la banca ética, etc.


Ellos rechazan la doctrina de que mientras el poder político no pase a manos de la clase obrera(dictadura del proletariado) es imposible el cambio de régimen, es imposible la emancipación completa de la clase obrera.


Ellos conciben unas alternativas que caben muy bien dentro del régimen vigente y que no es necesario más que un capitalismo de rostro humano, una democracia “participativa”(sin definir el carácter de clase de toda democracia),un Estado que está por encima de las clases; el cual, en su opinión, debe actuar de intercesor en los conflictos de clase…


Declaran además que las libertades dentro de la democracia burguesa no son incompatibles con el capitalismo, razón por la cual para ellos sobra la lucha política por el socialismo, pues para alcanzar estas metas es suficiente únicamente la lucha económica.


Les basta con que las huelgas, las manifestaciones y las acciones espontáneas se produzcan con más frecuencia, sin elevarlas a luchas políticas. En definitiva, no superan el espontaneismo, ni se plantean que el único objetivo donde la clase obrera realmente se emancipará es el socialismo.


Así que nos tratan de convencer de que el socialismo está caduco y que hay que centrarse en las luchas económicas. Se centran únicamente en el trabajo en esta u otra localidad, en este u otro sector sin plantearse que el único camino es la unidad de todas esas luchas, de todos los sectores, elevados a luchas políticas que superen los estrechos márgenes del economicismo.


Huelgas y más huelgas, marchas y más marchas, denuncias de la represión y colectas para pagar dicha represión: he ahí el alfa y el omega de su actividad.
Seguramente muchos lectores piensen que esos adoradores del movimiento espontáneo prestan al menos una gran ayuda al movimiento y a la lucha de clases. Pero esto también es un error.


La historia nos demuestra que este tipo de movimientos, que no son nuevos precisamente, tras un brillante comienzo y un crecimiento exponencial se tornan más tarde en un caminar a ciegas, probando esto y lo otro bajo la fórmula ensayo-error hasta que por último el movimiento se detiene.


Esto no es de extrañar, toda lucha espontánea y economicista choca inevitablemente contra la muralla del poder burgués, del Estado burgués, esa maquinaria que ellos no se plantean tomar y extinguir.


Las huelgas, las marchas y las acciones que se suceden impulsadas por los economicistas mueren asfixiadas ante la cruda realidad, que es que mientras la burguesía ostente el poder político puede decir no a todo, y no conceder siquiera migajas. Lo estamos viendo a día de hoy, con la liquidación del mal llamado Estado del Bienestar.


Y ante este fracaso previsible y demostrado múltiples veces en 150 años de historia del movimiento obrero, se produce la frustración, la desesperanza, el desencanto, la impotencia. Es decir, lo que viene ocurriendo en este país desde hace décadas con todos estos movimientos que buscan la cuadratura del círculo, la eterna alternativa al socialismo y a la dictadura del proletariado. Y siguen sin hallarla, y siquen las frustraciones tras el siguiente fracaso de la nueva teoría revolucionaria que enterrará al socialismo: desde Cohn Bendit a los Foros Sociales pasando por nuevas y mesiánicas figuras mediáticas. Fracaso tras fracaso.


La alternativa revolucionaria a estas formas de actuar es impulsar a los obreros a la lucha política directa. Plantear cualquier huelga, por poco importante que parezca, como una muestra de la falta del poder político para la clase obrera. Plantear la huelga como un choque directo contra el poder burgués, superar la insuficiencia de la lucha económica y tener muy claro en todo momento que el objetivo es la toma del poder político y decírselo así a la clase obrera. Porque cualquier otra cosa es engañarles.


Cada intento de elevar la lucha económica a lucha política impulsa a los obreros a un género de manifestaciones en las que el matiz económico pasa a ser secundario.
Por medio de la propaganda y la agitación estas luchas se elevan trascendiendo de lo meramente sindical al terreno de lo político. Es decir, se producen manifestaciones políticas.


Por tanto, como conclusión, mientras no superemos las luchas espontáneas y economicistas y las elevemos al plano de lo político; con un objetivo muy claro que es el socialismo y la dictadura del proletariado, los trabajadores seguirán cosechando derrota tras derrota. Por mucho que esas luchas espontáneas y economicistas parezcan a día de hoy la panacea a todos los males. No lo son, únicamente ayudan que la enfermedad se mantenga. La medicina se llama socialismo y dictadura del proletariado.

-El papel del Partido Comunista en esta situación:

Para ser la organización de vanguardia el Partido debe estar armado de la ciencia revolucionaria del marxismo leninismo, debe conocer las leyes del movimiento, debe tener siempre en cuenta las leyes de la revolución. De otra manera, vencer al capitalismo es una quimera.

El Partido no puede ser un verdadero partido si se limita a ir a rebufo de la conciencia espontánea de las masas, de la conciencia que tiene el proletariado en este momento, si a lo que se dedica es a la apología del movimiento espontáneo por su propia debilidad, si a lo que se dedica es a la sopa de siglas sin ninguna conexión con la clase obrera, si no sabe situarse como vanguardia por encima de esta conciencia espontánea y si no sabe educar revolucionariamente a las masas para que comprendan la misión histórica del proletariado.

La conexión del Partido, como vanguardia, con la clase obrera se lleva a cabo a través de las células en los centros de trabajo, pues este es el contacto más directo del Partido con la clase obrera, ahí es donde realmente se lleva a la práctica la teoría del marxismo-leninismo, ahí es donde realmente se analiza objetivamente la correlación de fuerzas en la lucha de clases, no en base a subjetividades o sopas de siglas que pretenden medir la correlación en base a marchas, manifestaciones, u otras luchas economicistas o reformistas por el estilo.

 

La clase obrera y sus aliados se encuentra en las fábricas, en los barrios, en los centros de trabajo, en los institutos, en las universidades, que es lo que parecen no haber comprendido nuestros “revolucionarios”. Para ellos el sujeto revolucionario son los llamados “frentes de masas”, que a día de hoy no son más que sopas de siglas que no agrupan a las masas. No, el sujeto revolucionario es la clase obrera, que se encuentra a día de hoy totalmente alejada de eso que llaman frentes de “masas” y con la conciencia de clase a años luz de desarrollarse.

 

Es mucho más vistoso el trabajo político en estos frentes, o en estas movilizaciones, pero los resultados para la lucha de clases son nulos. Mientras tanto, el PCOE seguirá desarrollando sus células comunistas con prioridad en los centros de trabajo y fábricas, pues son estas la única garantía de victoria. Cuando el Partido Comunista ha actuado así, los trabajadores les han seguido, pues no son tontos, ni tienen menos cualidades, ni nosotros somos más inteligentes para comprender el marxismo-leninismo, ni hemos tenido ningún atributo especial para comprenderlo. Los comunistas somos exactamente igual que los obreros, y si nosotros hemos comprendido el marxismo-leninismo cuando nos han hablado de él, cuando nos lo han explicado, ¿qué es lo que les hace pensar a los reformistas y pseudo-revolucionarios que el resto de los obreros con incapaces de comprenderlos”.

Ese es el trabajo del Partido Comunista, del PCOE, todo lo demás son estrategias caducas que llevan décadas fracasando alrededor del globo. Miremos a Grecia y sus 26 huelgas generales económicas que arrastran cientos de miles de trabajadores y veremos como ni la correlación de fuerzas ha cambiado, ni se vislumbra una toma de conciencia de clase por parte de amplios sectores de la clase obrera. Si el economicismo ha fracasado en Grecia, movilizando cantidades muy superiores de las que estos señores dicen movilizar, ¿quieren seguir el mismo camino? ¿O bien pretenden seguir la estrategia correcta basada en la lucha económica además de la política e ideológica con un objetivo claro: el socialismo y la dictadura del proletariado?

 
Leyendo su comunicado, y sus reacciones, mucho nos tememos que optan por una versión más chapucera de la primera opción. Es decir, optan por el fracaso demostrado.

martes, 29 de enero de 2013

Sobre la Renta Básica


¿RENTA BÁSICA?.NO GRACIAS,NO MÁS CAPITALISMO DE ROSTRO HUMANO NI REFORMAS.

 

El capitalismo actual,es el capitalismo monopolista de Estado.Es decir,la unión del capital monopolista con un Estado que es el defensor de los intereses y de las relaciones de producción que emanan de la estructura económica de la sociedad.

 

Básicamente esto consiste en que unos son dueños de los medios de producción y otros venden su fuerza de trabajo,y el Estado se encarga de que estas relaciones se perpetúen mediante las leyes,la policía,el ejército,la represión,el adoctrinamiento ideológico,etc.En pocas palabras,el Estado es el arma de dominación de una clase sobre otra.

 

Para que esta dominación se reproduzca constantemente,no sólo es necesaria la acción del Estado burgués y de los capitalistas,sino la colaboración necesaria de parte de la clase dominada que engañe a sus iguales con promesas de reformas o de cambios dentro de ese mismo Estado,que por esencia y hablando sencillamente tiene como misión el destrozarles la vida para que los capitalistas ganen más.Este papel lo cumple la socialdemocracia,el reformismo o las corrientes políticas utópicas que no están basadas en el análisis científico del modo de producción capitalista ni de las relaciones de producción que este consagra.

 

La denominada Renta Básica,es según sus teóricos una paga que recibirá el proletario independientemente de su trabajo,por el mero hecho de existir,y siempre sin cuestionar el modo de producción capitalista.Es decir,nos engañan diciendo que esto es posible dentro del capitalismo.

 

El capitalismo es un sistema que se basa en la explotación del hombre por el hombre,en el capitalismo la acumulación se produce a costa de la fuerza de trabajo del obrero,en el capitalismo que exista un “ejército” de obreros sin trabajo es una condición fundamental para que el capitalista siga teniendo la sartén por el mango,etc.Esto son leyes objetivas y científicas de desarrollo del capitalismo tal y como descubrieron Marx,Engels y Lenin.

 

Estos reformistas partidarios de la renta básica,pretenden saltarse a la torera dichas leyes científicas y hacernos creer que dentro del capitalismo y filantrópicamente,ese Estado que es el garante de la explotación,de la miseria,de la dominación del gran capital va a preocuparse de los obreros,sea cual sea su situación,y concederles una paga sin que para ello contribuyan a aumentar las ganancias de los capitalistas.Esta sería una postura ingénua e incluso enternecedora,si detrás no estuviesen realmente las más abyectas intenciones.

 

La intención real de estos teóricos y propagadores de la idea de la renta básica,es desviar a la clase obrera de sus intereses objetivos:el derrocamiento del capitalismo,la toma del poder y la dictadura revolucionaria del proletariado(que es democracia para los obreros y dictadura para los explotadores).Es decir,prometen reformas dentro del capitalismos que ellos mismos saben imposibles,que no conducen a nada,para que los obreros no se organicen y nazca en ellos la conciencia de clase,para evitar que empiecen a plantearse su situación en relación con las relaciones de producción y de cómo este sistema está basado en el robo de los frutos del trabajo ajeno por parte de unos pocos(burgueses).Es decir,la función de los propagadores de este tipo de iniciativas es adoctrinar ideológicamente a los obreros,difundir ideología burguesa,por mucho que dentro de los partidarios de esta iniciativa haya gente honesta que todavía no se haya dado cuenta de la necesidad de extinguir al capitalismo y al Estado burgués.

La solución es la sociedad socialista,donde por esencia no existen problemas como el desempleo,y esto lo confirma la experiencia histórica.Pero además en el socialismo existe una máxima:”el que no trabaja no come” y teniendo asegurado el trabajo,la renta básica en el socialismo no sería más que unos individuos viviendo a costa de los demás,la misma relación que en el capitalismo pero con otros actores.

Por eso decimos,y se demuestra en este breve y sencillo texto,que ideas como la Renta Básica son ideología burguesa,intentos de desviar a los obreros de su misión histórica:poner fin al capitalismo y a la explotación del hombre por el hombre.