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domingo, 11 de octubre de 2015
lunes, 1 de junio de 2015
martes, 12 de mayo de 2015
Socialismo en Cuba: presente y futuro. Acto público del PCOE en San José de la Rinconada
Dentro de las actividades planificadas desde el Comité Provincial de Sevilla, nuestro Partido organizó una conferencia en San José de la Rinconada, con el título "Socialismo en Cuba: presente y futuro."
jueves, 19 de diciembre de 2013
martes, 26 de marzo de 2013
Charla Coloquio: "Ante la gran derrota de la clase obrera"
SÁBADO 6 DE ABRIL
10:30 HORAS
CENTRO CÍVICO HOGAR SAN FERNANDO
C/DON FADRIQUE 57 (JUNTO A PARLAMENTO ANDALUZ)
Organiza:Célula José Stalin del PCOE de Sevilla
Texto de introducción:
Digámoslo alto y claro, sin tapujos. La situación actual es
de una gran derrota histórica para la clase obrera en todos los sentidos. Seis
millones de parados y aumentando, desaparición total de todas las migajas que
la burguesía tuvo que ceder a los trabajadores en forma de concesiones(el mal
llamado estado del bienestar), salarios de hambre y miseria, para crónico,
desahucios, suicidios, psicología del miedo en los centros de trabajo,
tendencia a la reacción, hegemonía ideológica burguesa… podríamos llenar
enciclopedias con la negativa situación actual de la clase obrera en España.
Pero daremos algunas cifras que nos muestran como la
democracia burguesa y sus partidos, títeres del Capital, desarrollan la labor
de que el rico sea cada vez más rico a costa del incremento de la pobreza y del
número de pobres.
El periódico reaccionario El Mundo señalaba el pasado 22 de
diciembre que “los adinerados españoles son un 8,4% más ricos que en 2011; las
100 mayores fortunas de la Bolsa suman 78.518 millones de euros, un 24% más y
los 10 primeros de la lista acaparan el 75% del dinero en el parqué”.
“En apenas doce
meses, el patrimonio del patrón de Inditex en Bolsa ha crecido un 64% (39.150
millones), y si se le añaden las decenas de edificios que posee, se eleva a los 43.000
millones. Su fortuna equivale a la suma de los 99 restantes
ricos de la Bolsa (…)
El fundador de Mercadona y su esposa, Hortensia Herrero,
encabezan la relación de las fortunas que no cotizan en Bolsa, con más de 6.000
millones de euros(…)
En España hay 2.977 sicavs, que en septiembre
sumaban 22.871 millones de euros, un dinero que solo produce más dinero para
sus propietarios.”
“Los 100 personajes
más ricos del planeta ganaron 241.000
millones de dólares en 2012, lo que equivale a 183.000 millones de
euros. ¿Qué representa esta cifra? Pues más de lo que España gasta en
pensiones, desempleo, sanidad y prestaciones sociales en un año”
Mientras PP y PSOE han realizado leyes con las que los
monopolios pagan, a lo sumo, el 1,74% de impuestos; mediante las fórmulas de
Empresa patrimonal o de SICAV, que a lo sumo pagan el 1%, han hecho leyes para
que los obreros paguen impuestos hasta por respirar. Un ejemplo de lo que
hablamos es el de Emilio Botín, Presidente del Banco Santander, participa con los 250
millones € invertidos en la SICAV Cartera Inmobiliaria, donde ganó 25 millones
de € en 2009, por los que pagó solo 144.000 en impuestos (no llegó ni al 1%
establecido por la ley).
Y mientras los ricos son cada día
más ricos gracias a la democracia burguesa y las leyes realizadas por sus partidos e
instituciones, las leyes realizadas contra los obreros llevan a los
trabajadores a la siguiente realidad:
·
Seis millones de parados.
·
Una tasa de paro juvenil del 56,6%.
·
Recortes en sanidad y educación.
·
Reducción de la prestación por desempleo.
·
Un millón 800 mil hogares obreros sin ingreso
alguno.
·
Según la farmacéutica Pfizer, el 40% de los
españoles sufre estress y ansiedad. Según la farmacéutica IMHealth en España ha
crecido el consumo de ansiolíticos en el último un 10% pasando de 30 a 33
millones de unidades al año. El coste anual a la salud pública por depresión se
sitúa en 745 millones de euros.
·
En España se suicidan 3.285 trabajadores por año,
9 cada día, y lo intentan 87.600, o lo que es lo mismo 240 al día.
·
Inmolación de trabajadores que les van a
desahuciar.
·
180.000 desahucios en 2012, a razón de 494
diarios.
·
El 30,6%
de menores de edad están expuestos a riesgo de pobreza extrema y de exclusión
social en España.
·
Pensionazo que hace que se incremente la edad de
jubilación y disminuyan las pensiones.
·
Uno de cada tres ancianos mantiene a sus hijos
con sus pensiones.
·
Pensiones de miseria: La pensión media del sistema está en 784,64 euros/mes. El 29% de las pensiones están por debajo de
los 600 euros/mes, y el 81,86% de las jubilaciones están por debajo de los
1.000 euros/mes.
·
Tasa
de pobreza del 21,8% de la población en España.
Como se puede comprobar, la
democracia burguesa lleva a los trabajadores a la muerte. A esto habría que
añadirle las reformas laborales realizadas por los sucesivos gobiernos
socialistas y populares que ha significado una fórmula para abaratar el despido
y potenciarlo, en los 8 primeros meses de la Reforma Laboral subieron los EREs
en torno al 70%, de tal modo que se facilite al empresario una bajada de
salarios real, despidiendo a los trabajadores con un salario digno a precio de
saldo e instaurando el salario mínimo, como consecuencia de la posibilidad del
descuelgue y de la caducidad de la ultraactividad de los convenios colectivos,
que llevarán a los trabajadores a unas condiciones laborales tercermundistas.
Y a pesar de ello, no
existe un clima que nos haga pensar que la situación va a cambiar. Esto sin
lugar a dudas, no tiene otro calificativo que el de derrota, y una derrota muy
grave.
Los comunistas, como organización armada con la teoría de
vanguardia del socialismo científico, no somos derrotistas ni caemos en
divagaciones metafísicas y anticientíficas pues sabemos que más tarde o más
temprano el capitalismo caerá, por las leyes científicas del desarrollo social
y de la revolución. Sin embargo esa caída no se producirá espontáneamente. Sin
embargo, para ayudar en este proceso de caída del capitalismo no podemos cerrar
los ojos. No podemos caer en análisis subjetivos y acientíficos y debemos
señalar, duela o no, cual es la situación real de la clase obrera en cada
momento. Y la situación actual es la gran derrota de la clase obrera, y la gran
victoria de la burguesía, de los capitalistas. Por tanto, para revertir esta
situación, urge conocer las causas que la han producido y cuales son los
agentes que han ayudado a ello, para poner fin a esta situación de derrota.
Varias son las causas
principales, cuya ligazón dialéctica es evidente: la ausencia del Partido
Comunista, la dispersión de las luchas, el economicismo de estas luchas y el
papel del reformismo. La concatenación de este proceso con la crisis
capitalista ha llevado a esta gran derrota, cuando debería haber una poderosa
fuerza contestataria aún solamente espontánea, pero debería existir. Y sin
embargo, las respuestas son cuantitativamente nimias. Y precisamente son estos
factores principales que hemos señalado los que nos han llevado a esta situación.
-El mundo en que vivimos: el capitalismo.
Pero primero debemos entender el mundo en que nos encontramos: el sistema capitalista. Vivimos en una sociedad de clases, unos son dueños de los medios de producción(fábricas, tierras, comercios, bancos) y otros tienen que vender su fuerza de trabajo para poder vivir(obreros, jornaleros, etc.).Es decir, en la sociedad existen clases y capas sociales que tienen intereses antagónicos. Al dueño de los medios de producción(empresario, emprendedor, sea individual o un grupo de accionistas) lo que le interesa es ganar cada vez más dinero y vender más barato para eliminar a la competencia. Al trabajador lo que le interesa es ganar más dinero para poder comer él y su familia, poder pagar la casa y otros gastos derivados de una vida digna.
Pero primero debemos entender el mundo en que nos encontramos: el sistema capitalista. Vivimos en una sociedad de clases, unos son dueños de los medios de producción(fábricas, tierras, comercios, bancos) y otros tienen que vender su fuerza de trabajo para poder vivir(obreros, jornaleros, etc.).Es decir, en la sociedad existen clases y capas sociales que tienen intereses antagónicos. Al dueño de los medios de producción(empresario, emprendedor, sea individual o un grupo de accionistas) lo que le interesa es ganar cada vez más dinero y vender más barato para eliminar a la competencia. Al trabajador lo que le interesa es ganar más dinero para poder comer él y su familia, poder pagar la casa y otros gastos derivados de una vida digna.
Como decimos, ambos intereses lógicamente están enfrentados. Los
capitalistas quieren vender más barato para eliminar a la competencia. Para
ello, tienen dos opciones: no dudarán en
llevarse la producción allá donde les salga más barata y donde puedan sacar
mayor rendimiento económico del trabajo de los obreros(plusvalía). Es decir, deslocalizan
la producción, se la llevan a países del llamado Tercer Mundo donde obtienen
mayores ganancias debido a la situación de semi-esclavitud de nuestros hermanos
obreros en esos países, a los que estos capitalistas pagan salarios aún más
bajos que los sueldos que reciben los trabajadores en España.
Esto, tal como lo descubrieron Marx, Engels y Lenin es una ley
científica de desarrollo del capitalismo. Es decir, no es por la maldad del
empresario individual sino que el propio capitalismo para desarrollarse
necesita cerrar fábricas, centros de trabajo y destruir los puestos de trabajo
que no le producen la plusvalía necesaria, trasladando la producción a países
donde obtienen pingües ganancias
explotando la mano de obra nativa.
Es decir, la burguesía exporta capitales que producen los obreros, roba la riqueza que producen los obreros y mediante esta exportación de capitales adquieren empresas, fábricas, centro de trabajo en el extranjero para enriquecerse. Evidentemente, los obreros a los que se les ha robado el producto de su fuerza de trabajo, a pesar de financiar estas aventuras del capital transnacional, no ven un duro en todo este proceso. Todo esto a pesar de que la burguesía cacaree de la implantación internacional del capital español, que según ellos beneficia al país; sin embargo en una sociedad de clases a quién realmente beneficia es a la clase dominante, a la burguesía.
Es decir, la burguesía exporta capitales que producen los obreros, roba la riqueza que producen los obreros y mediante esta exportación de capitales adquieren empresas, fábricas, centro de trabajo en el extranjero para enriquecerse. Evidentemente, los obreros a los que se les ha robado el producto de su fuerza de trabajo, a pesar de financiar estas aventuras del capital transnacional, no ven un duro en todo este proceso. Todo esto a pesar de que la burguesía cacaree de la implantación internacional del capital español, que según ellos beneficia al país; sin embargo en una sociedad de clases a quién realmente beneficia es a la clase dominante, a la burguesía.
El segundo modo que tiene la burguesía de aumentar sus beneficios es
aumentar la jornada laboral, reducir los salarios y reducir el tiempo de
trabajo necesario para producir una mercancía. Es decir, harán trabajar
más a los obreros de las fábricas o los centros de trabajo para obtener mayores
ganancias.
Mientras la clase obrera no sea dueña de los medios de
producción, la burguesía podrá hacer con ellos lo que le plazca, a pesar de que
son los obreros los que producen esas mercancías y esa plusvalía con la que los
burgueses obtienen sus ganancias.
Pero toda esta situación no es sostenible, y ahí viene una de las contradicciones principales del capitalismo. Conforme avanza la técnica, el obrero produce más mercancía en menor tiempo. Asimismo, debido a la anarquía de la producción en el capitalismo, se produce sin ninguna planificación y llega un momento en el que tenemos más mercancías de las que la sociedad puede consumir. Al mismo tiempo, los avances técnicos hacen que cada vez haya mayores cantidades de obreros sobrantes, que pierden su empleo. Esto hace que grandes masas de la sociedad no tengan fuente de ingresos, o que los vean mermados, lo que produce a su vez que no puedan acceder a las mercancías producidas. Esto, que hemos explicado en lenguaje sencillo es la crisis de sobreproducción del capitalismo, o la crisis como vulgarmente se la conoce. Siempre han existido, y existirán mientras haya capitalismo.
Pero toda esta situación no es sostenible, y ahí viene una de las contradicciones principales del capitalismo. Conforme avanza la técnica, el obrero produce más mercancía en menor tiempo. Asimismo, debido a la anarquía de la producción en el capitalismo, se produce sin ninguna planificación y llega un momento en el que tenemos más mercancías de las que la sociedad puede consumir. Al mismo tiempo, los avances técnicos hacen que cada vez haya mayores cantidades de obreros sobrantes, que pierden su empleo. Esto hace que grandes masas de la sociedad no tengan fuente de ingresos, o que los vean mermados, lo que produce a su vez que no puedan acceder a las mercancías producidas. Esto, que hemos explicado en lenguaje sencillo es la crisis de sobreproducción del capitalismo, o la crisis como vulgarmente se la conoce. Siempre han existido, y existirán mientras haya capitalismo.
Esta crisis es una crisis sistémica del capitalismo en
España, una crisis con diferentes crestas que surge en los años noventa por el
derrumbe de los modelos productivos japoneses y estadounidenses; para lo cual
la burguesía ideó el adelanto del crédito, de un dinero que no existía y que no
había sido producido, con el fin de remontar la situación. Vimos como los créditos
se concedían a cualquiera que los pidiese, y como la burguesía animaba y
adoctrinaba en el consumo masivo e irreflexivo. No vivimos por encima de
nuestras posibilidades, ellos nos hicieron vivir así pues sino el capitalismo
hubiera quebrado mucho antes.
Como resultado de la venida de la crisis actual, las
entidades más afectadas fueron aquellas que concedían los créditos a
cascoporro, es decir, los bancos. Estos quebraron y la burguesía debió
rescatarlos con dinero público, es decir, con el dinero de los obreros
rescataron a las empresas privadas por excelencia, los bancos. Por tanto la
siguiente “salida” a la crisis capitalista que intenta la burguesía ya no puede
ser el adelanto del crédito, del dinero fantasma, sino que debe buscar sus
propias alternativas para remontar la crisis.
A esto se añada que, por el desarrollo desigual del
capitalismo, empiezan a aparecer países emergentes( nuevos imperios), los
llamados países BRIC(Brasil, Rusia, India, China). Como decimos, la teoría
leninista del desarrollo desigual nos enseña que los países capitalistas
avanzan a saltos, y que quien antes estaba arriba puede caer y quién estaba
abajo puede desarrollarse y ocupar el lugar de aquel que cayó. Por tanto,
mientras la Unión Europea y el capitalismo occidental se desmorona, estos BRIC
empiezan a ocupar su lugar como lo demuestra que China sea uno de los mayores
compradores de deuda al Estado Español así como el hecho de su progresiva y
masiva implantación en Sudamérica y África, anteriormente cotos privados del capital
europeo.
Por tanto para el capital europeo, y por tanto para el
español que es en el que vamos a centrarnos, se plantea un dilema: ¿Cómo
remontar la crisis?, ¿Cómo restaurar la tasa de ganancia que permite la
acumulación capitalista?, ¿Cómo recomponer el ciclo de reproducción ampliada
del capital? La burguesía históricamente tiene una respuesta a esta pregunta:
buscando una mercancía cuyo valor produzca el excedente necesario al capitalista. Esta mercancía la
denominamos capital variable y es la fuerza de trabajo. La clave de todo esto
es la plusvalía, el valor no remunerado que el obrero crea al
capitalista.
Esto, que en lenguaje marxista puede parecer un galimatías a
primera vista, es más sencillo de lo que parece. Significa que el empresario necesita
robar más a los trabajadores, porque de este robo(plusvalía) obtiene las
ganancias que le permiten recomponer su tasa de ganancia, y con la
recomposición de la tasa de ganancia el burgués español puede volver a la arena
internacional con renovadas fuerzas para combatir a otros capitalistas
extranjeros. Es decir, el robo al obrero en mayor escala, y en esta crisis se
está viendo una escala inaudita, es la estrategia del
burgués(empresario-emprendedor) para no perecer ante las acometidas de otros capitalistas.
De ahí que sean necesarias para el capitalismo español
medidas como la reforma laboral, la reducción de los salarios, el aumento de la
jornada de trabajo, la privatización de la economía pública, las ayudas a las
empresas por parte del estado de los capitalistas, el aumento de la inflación,
etc. Son medidas destinadas a intentar sacar de la UVI a ese capitalismo
español en fase decadente, moribundo. Y son los obreros los que están pagando
las consecuencias no de la avaricia de los banqueros y la maldad de los
políticos, sino de un modo de producción(el capitalismo) que necesita estas
medidas para mantener su propia existencia. Es decir, el problema principal es
que este modo de producción capitalista ya no tiene nada que aportar a la
sociedad como no sea miseria, paro, corrupción, violencia, y en último
instante: la guerra. Porque todos estos países emergentes y los que intentan no
caer tiene intereses contrapuestos y chocan. Esta lucha por el reparto de los
mercados, para obtener mayores ganancias, es lo que conduce al coque entre los
imperios que ya no pueden resolver sus contradicciones en el terreno de la
política formal. Para ello deben recurrir a la guerra, la continuación de la
política por otros medios. Tenemos la experiencia de dos guerras mundiales
entre imperios para el reparto de los mercados. En España, país imperialista
insertado en la Unión Europea que es el bloque imperialista de todos los
Estados capitalista europeos, la burguesía ha emprendido una feroz rapiña
contra la clase obrera, para arrebatarle todo. Tiene como finalidad “salvar” al
capitalismo español que pierde posiciones dentro de la UE y dentro de la propia
cadena imperialista mundial. De ahí que los burgueses españoles necesiten robar
a los obreros cada vez más.
Debemos señalar asimismo un par de rasgos que definen al
capitalismo, el primero es que el capitalismo tiende a la concentración de
capitales. Las grandes empresas vencen a las pequeñas ante la imposibilidad de
competir con estas en el terreno de la libre competencia. La tienda de
ultramarinos del barrio no puede ofrecer los mismos precios que la gran
superficie de turno, puesto que esta última obtiene mejores precios de los
proveedores debido a su volumen y por ende le permite bajar los precios. Bajada
que se produce hasta que se elimina la competencia de la pequeña empresa, y es
cuando la gran superficie artificialmente vuelve a elevar los precios ante la
ausencia de competencia.
El segundo rasgo es la anarquía de la producción la cual solo
trae miseria y empobrecimiento a la clase obrera y al conjunto de los
trabajadores. Ante ello, los comunistas luchamos por la única alternativa
válida y demostrada a este sinsentido capitalista: una economía planificada
científicamente y centralizada, que tenga como fin no el lucro sino la
satisfacción de las necesidades de la clase obrera. Una economía planificada
donde se racionalicen los recursos, frente al despilfarro banal de los
capitalistas. Una economía planificada que garantiza el pleno empleo, la
educación, la sanidad, el acceso a la cultura y a una vida digna para las
grandes masas obreras. Una sociedad sin patrones ni explotados, una sociedad
donde el poder emana de los centros de trabajo, de las fábricas, de las uniones
de campesinos y jornaleros.
FACTORES DE LA DERROTA
Por tanto tenemos la explicación histórica y científica de las crisis en el capitalismo. ¿Pero, a pesar de esta crisis, porqué la clase obrera sigue sin reaccionar? Volvemos pues a los puntos señalados anteriormente.
-La dispersión de las
luchas:
En primer lugar hemos de señalar la dispersión de las
luchas. La burguesía ha conseguido su objetivo de desunir a la clase obrera, ha
conseguido que la clase obrera no actúe unida sino en base a luchas concretas y
parciales. Ha conseguido que en un mismo polígono industrial se den a la vez
varias luchas, pero todas inconexas entre sí e incluso no tienen constancia
unas de otras, por increíble que pueda parecer. Ha conseguido que los
trabajadores no luchen como clase, sino que encima se enfrenten unos a otros
como si de gremios se tratase. Es decir, a las luchas parciales y dispersas que
se dan actualmente es mucho más fácil vencerlas por separado que si fuesen
luchas conectadas en un todo. Ante un enemigo poderoso y organizado, dividir
las fuerzas no sólo es un error táctico sino un crimen. Ante esto el PCOE lucha
por la creación de las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores(ACDT)
como la unión de los comités de empresa, los delegados de personal y los
trabajadores en general como la herramienta que permita unir todas las luchas.
-El economicismo:
Ahora bien, y aquí señalamos la segunda de las causas que
nos han llevado a esta gran derrota, estas luchas no se pueden unir desde una
perspectiva meramente económica. El economicismo es una desviación y sólo
conduce a nuevas derrotas. Tenemos que comprender que nos enfrentamos a todo un
sistema, el capitalismo, que como hemos visto es el causante de todos los males
de la clase obrera debido al lugar que esta ocupa dentro de las relaciones de
producción. Debemos comprender que no nos enfrentamos a una lucha por un
convenio, ni por mejores salarios solamente sino que nos enfrentamos a una
lucha política contra la clase antagónica, la burguesía, y contra el
instrumento que usa dicha burguesía para dominarnos, que es el Estado.
Hay que decir que el desarrollo del movimiento obrero no debe circunscribirse a la lucha por las reivindicaciones económicas únicamente. El objetivo que tiene que tener claro el movimiento obrero no son estas reivindicaciones en sí, sino que son un medio para alcanzar dicho objetivo y que siempre deben ir ligadas a las luchas políticas e ideológicas.
La respuesta hasta ahora ha sido la mera lucha sindical.
¿Pero eso es suficiente?. No, como hemos explicado, el problema es del sistema y no un conflicto económico puntual. Por
tanto toda lucha que no englobe todos los aspectos de la lucha contra el
capitalismo: en lo económico, en lo ideológico o en lo político está condenada
al fracaso. Incluso una victoria parcial en una lucha económica puede ser
revertida fácilmente por la burguesía: ellos elaboran las leyes del marco
laboral y lo que ganemos por un lado, pueden hacérnoslo perder fácilmente por
el otro.
Además, la lucha espontánea y alejada del socialismo
científico no crea la conciencia de clase. Sirve para crear ese embrión, pero
los obreros por medio de la lucha espontánea y economicista nunca van a llegar
a la conclusión de que se debe derribar el capitalismo si lo que de verdad
queremos es acabar con la esclavitud asalariada. Es necesario que estas luchas
espontáneas se doten del arma que les permita vencer no sólo a un capitalista o
a una empresa concreta, sino a la unión de toda la clase de los capitalistas y
al instrumento de opresión y dominación sobre los obreros que es el Estado.
La lucha nos enseña que la victoria completa sólo puede ser
alcanzada cuando toda la clase obrera se lance contra su enemigo; como una
fuerza unida, poderosa y organizada. Y es esta misma lucha la que muestra a los
obreros que además de tener a su enemigo directo en los centros de producción
-el capitalista- tienen otro si todavía más nocivo: la fuerza organizada de
toda la clase burguesa -es decir, el Estado capitalista- con su ejército, sus
tribunales, su policía, sus cárceles, etc. Hasta en la más democrática de las
repúblicas burguesas el menor intento de los obreros de mejorar su situación
choca con el poder burgués, incluso allí dónde como decimos existen unos
teóricos y formales derechos que no pasan de eso: de ser formales y no reales
para la clase obrera y sí para la clase de los explotadores, se entiende.
¿Y qué es la lucha
ideológica? Abarca varias facetas: la lucha contra la ideología burguesa en
el seno del movimiento obrero(revisionismo), contra la concepción burguesa del
mundo, contra la ideología en que la burguesía intenta adoctrinar a los
obreros. Es decir, la burguesía siempre pretende presentarnos el capitalismo
como algo inmutable, que nada puede cambiar, que todo va a seguir igual y que
es inútil la lucha. Los comunistas sabemos, y el materialismo dialéctico nos lo
confirma que nada es inmutable, que todo está en cambio constante, que el
capitalismo no sólo no es eterno sino que nació en una época determinada por
parte de una clase social determinada y que antes de él existieron otros modos
de producción.
La clase obrera nace de las entrañas del capitalismo, por
tanto es ideología burguesa lo que mama desde la cuna, es la ideología que le
rodea y en la que le adoctrinan. No hay nada más normal que un obrero a favor
del empresario(un obrero de “derechas”, como lo llamarían los reformistas) y
comprender esto es vital para batallar entre nuestros hermanos de clase.
Debemos pues romper esa coraza burguesa, esa ideología burguesa, si es que
queremos que los obreros empiecen a cuestionarse la dominación del patrón y el
sistema capitalista en sí.
Esta ideología burguesa se transmite por todos los canales,
destacando en ellos los medios de comunicación masiva. Así no es difícil
encontrarnos con que los media son los primeros en difamar y criminalizar la
protesta, aunque sea de carácter exclusivamente económico, porque es la función
que tienen dentro del capitalismo. Los media pertenecen a la burguesía y
difunden la ideología de esta clase social. Por tanto, renunciar a la lucha
ideológica es poner en bandeja de plata la victoria de los capitalistas,
incluso en luchas económicas y parciales como esta que comentamos.
Asimismo hay que combatir todas aquellas tendencias que
niegan el carácter de clase del estado, que niegan que este sea un arma de
dominación al servicio de los intereses de la burguesía, que optan por la
conciliación de clases, que nos dicen que no hace falta la lucha por el poder
político sino que la simple lucha económica es todo lo más que nos hace falta.
Además hemos de tener claro que el obrero en sí no tiene conciencia de clase. Es decir no comprende su papel histórico como sujeto de cambio en la sociedad ni se plantea que para acabar con su situación deba ser necesario acabar con el capitalismo. La lucha ideológica nos permite vences los rasgos burgueses del obrero, educándolo revolucionariamente para que empiece a ser clase para sí.
Debemos asimismo luchar contra la psicología de derrota dentro de las fábricas y los centros de trabajo. Debemos enseñar a los obreros a que el patrón no es omnipotente, debemos enseñarles la alternativa que les permita vencer ese miedo constante instalado en su psicología. Este miedo sólo se podrá empezar a vencer cuando le enseñemos que la alternativa científica, válida y necesaria al capitalismo es el socialismo y las maneras de llegar a él.
Además hemos de tener claro que el obrero en sí no tiene conciencia de clase. Es decir no comprende su papel histórico como sujeto de cambio en la sociedad ni se plantea que para acabar con su situación deba ser necesario acabar con el capitalismo. La lucha ideológica nos permite vences los rasgos burgueses del obrero, educándolo revolucionariamente para que empiece a ser clase para sí.
Debemos asimismo luchar contra la psicología de derrota dentro de las fábricas y los centros de trabajo. Debemos enseñar a los obreros a que el patrón no es omnipotente, debemos enseñarles la alternativa que les permita vencer ese miedo constante instalado en su psicología. Este miedo sólo se podrá empezar a vencer cuando le enseñemos que la alternativa científica, válida y necesaria al capitalismo es el socialismo y las maneras de llegar a él.
Mientras vivamos en una sociedad de clases, la clase
dominante difunde su ideología, con el fin de adoctrinar a los obreros y
“convencerles” de que el capitalismo es el único modo de producción viable, que
es eterno y que el socialismo es algo caduco, que no tiene razón de ser “en las
modernas sociedades del siglo XXI”.
Metafísica burguesa pura. Las leyes del desarrollo y del
movimiento de la sociedad nos enseñan que nada es eterno, puesto que el mismo
capitalismo no existe desde el albor de los tiempos. Ese capitalismo sucedió al
modo de producción feudal; era más avanzado que este último y la clase social
que instauró el capitalismo, la burguesía, realizó en su época las revoluciones
pertinentes para poner fin al feudalismo. Ese proceso no estuvo falto de
derrotas, de vueltas hacia atrás, hasta que la burguesía logró imponerse al
feudalismo.
También nos dicen que el socialismo está caduco, que
fracasó. Las experiencias socialistas del siglo XX dejaron de existir en un
momento determinado, no por la superioridad del capitalismo, sino por los
propios fallos internos y la desviación revisionista. Esta vuelta atrás no
quiere decir que la lucha por el socialismo no tenga validez hoy en día, pues
la superación del capitalismo en su fase imperialista, en su fase de
descomposición, se hace más necesaria que nunca. Las fuerzas productivas han
llegado a tal grado de desarrollo que chocan contra las relaciones de
producción existentes, por tanto, el capitalismo ya no tiene nada avanzado ni
progresivo que ofrecer. No hace falta más que mirar el aterrador panorama que
azota a la clase obrera del siglo XXI: millones de parados, desahucios, paro
crónico, miseria, hambre, etc. No hablamos de la República Centroafricana, sino
de España, una de esas sociedades que nos venden los burgueses como “modernas,
desarrolladas y donde los conflictos de clase han pasado a mejor
vida”.
Estos absurdos argumentos burgueses denotan una falta de
contacto con la realidad que no es espontánea, sino que obedece a un fin. La
burguesía sabe que la clase obrera es su sepulturera e intenta dar batalla
ideológica contra el que sabe su enemigo mortal: el socialismo científico. Los
burgueses saben que la única manera de poner fin al capitalismo es mediante la
revolución socialista, y la historia les ha demostrado la validez y éxito de
dichas revoluciones. Así, por ejemplo, la experiencia de construcción
socialista en la URSS durante los años 30, 40 y 50 del siglo pasado supuso un
punto de inflexión donde el capitalismo realmente temió por su existencia,
donde se enfrentaba a un enemigo que le superaba en los campos de la economía,
lo ideológico, lo político, lo militar, lo científico, etc.
Para ellos es vital difamar y echar tierra sobre ese período
exitoso de construcción socialista, porque sabe que si los obreros vuelven a
fundirse con la ideología proletaria y el Partido Comunista vuelve a
convertirse en la fuerza proletaria hegemónica, su fin está más cerca que
nunca.
Entremos ahora en el terreno de la lucha política. La lucha por la conquista del poder político,
para destruir ese poder que hoy se encuentra de manera absoluta en manos de la
burguesía y sustituirlo por el nuevo poder, mucho más democrático, que es el
poder obrero.
La burguesía se ha dotado del arma con la que dominar a la
clase obrera, una superestructura que emana de la misma base del modo de
producción capitalista y que es el Estado, sus leyes, su judicatura, sus
elementos represivos(policía, ejército) etc. Por tanto esta maquinaria siempre
va a estar al servicio de los capitalistas. Es de ilusos pensar que el Estado
está por encima de las clases o que sirve de árbitro en los conflictos
derivados de los intereses antagónicos de los obreros y los patrones. Por tanto,
la lucha también debe ser política: teniendo claro que sin la destrucción de
ese estado, sin la destrucción del poder político de la burguesía, no hay lucha
de clases ninguna ni es posible ningún tipo de victoria.
El Partido Comunista Obrero Español, como organización obrera armada con la teoría de vanguardia del marxismo-leninismo tiene una táctica de masas clara para esta lucha. La historia de 150 años de movimiento obrero nos enseña que únicamente cuando la clase obrera marcha del lado de su partido, el Partido Comunista, se producen avances en el terreno de la lucha de clases. Porque en cada batalla hace falta un Estado Mayor armado de la ciencia de vanguardia, que sepa analizar la realidad y preveer el resultado de la lucha de clases, y que sepa pedagógicamente difundir el socialismo científico entre amplios sectores de nuestra clase.
El PCOE llama a organizarse en las ACDT(Asambleas de
Comités, Delegados y Trabajadores) como los órganos de poder obrero emanados de
las fábricas y de los centros de trabajo y que en simbiosis con los órganos de
decisión de los barrios obreros(Asociaciones de Vecinos), con las asambleas de
estudiantes, de jornaleros, etc. conforme el Frente Único del Pueblo(FUP). Es
decir, el estado obrero que mediante la dualidad de poderes confronte con el
actual estado burgués(parlamento, ayuntamientos) hasta que mediante la
Revolución Socialista( que no será pacífica) se ponga fin a la existencia del
Estado burgués, sus instituciones, sus leyes, su policía, su ejército. Es
decir: la eliminación de toda la superestructura de la sociedad burguesa.
Seguidamente se instaurará un período de transición entre el
capitalismo y la sociedad sin clases(la sociedad comunista) que es el período
de Dictadura del Proletariado. Esto es así debido a que los antiguos
explotadores opondrán la más tenaz de las resistencias a la eliminación de sus
antiguos privilegios. Pero que no asuste la palabra Dictadura, pues es una
Dictadura de clase y a la vez la forma más democrática de Estado que ha
conocido la humanidad. Es decir la democracia para los explotados: los obreros,
los trabajadores y las demás clases populares y dictadura a su vez para los
explotadores: los burgueses, que son la minoría de la sociedad. Toda sociedad
de clases es una dictadura de una clase sobre otra, incluso la “democracia”
actual española que nos venden como el súmmum de las libertades es en realidad
una dictadura de la burguesía. Porque no gobiernan los peleles que se eligen
cada cuatro años, sino que esos peleles están al servicio de la burguesía y
ejecutan las políticas que les dicta el capital. Incluso movimientos tan poco
sospechosos de comunistas como el 15-M lo señalan: “no hay democracia si
gobiernan los mercados”, lo cual que están diciéndonos que los que realmente
gobiernan son los mercados. Y aunque ellos no lo sepan y usen un eufemismo, a
lo que llaman mercados se ha denominado siempre burguesía. Es decir: un
movimiento interclasista señala el carácter de clase y dictatorial del modo de
producción capitalista.
Es la lucha en la que nos encontramos y en la que no caben
medias tintas. Es hora de elegir entre el proletariado o la burguesía. Estos
últimos lo único que ofrecen al trabajador es miseria y paro crónicos y un
futuro sin esperanza. Ni al más ingenuo de los obreros debe escapársele el
hecho de que todos los recortes, los “derechos” que pierden los obreros nunca
se van a recuperar si no es mediante la superación del capitalismo. Porque este
capitalismo, debido a sus leyes de desarrollo, necesita de esas agresiones a la
clase obrera, de ese robo, que no hará sino acrecentarse con el tiempo. Nos
mienten los reformistas que nos prometen cambios graduales dentro del
capitalismo. Lo único que buscan es su poltrona, su cargo político, por mucho
ropaje radical con el que se disfracen. Todo aquel que no le diga a los
obreros, sin tapujos, que el objetivo es el socialismo y romper con el poder
burgués estará engañando a los obreros y contribuyendo a alejar la conciencia
de clase de los trabajadores.
En resumen, el poder político de la sociedad socialista
pertenecerá a la clase obrera y a los sectores populares y no a un puñado de
oligarcas, banqueros y empresarios que son los que actualmente ostentan todo el
poder político en nuestra sociedad.
Debemos aclarar también que la situación actual no es un
problema de políticos corruptos, pues por esencia todos los políticos del
sistema burgués lo son, ni de coches oficiales, ni de existencia de Comunidades
Autónomas. Porque a fin de cuentas, estos parlamentos, estos políticos no
tienen el poder real sino que son los títeres, los instrumentos por medio de
los cuales la burguesía mantiene su poder de clase. Porque quien tiene el poder
económico controla el poder político, por tanto todos los males de la clase
obrera vienen dados por este sistema criminal llamado capitalismo en el que una
clase social es dueña de todos los medios de producción. Esta situación es así
haya o no crisis, haya o no “bonanza” económica entre comillas, porque la
explotación capitalista existirá siempre que exista el capitalismo en
cualquiera de sus formas.
Urge a la clase obrera organizarse para un fin muy sencillo:
la toma del poder político, la cual no se producirá mediante el depósito de una
papeleta en una urna electoral sino mediante la revolución. Una revolución que
ponga el poder en manos del pueblo, en manos de los que verdaderamente producen
la riqueza y que son los que hacen que esta sociedad funcione.
El fin es el poder obrero y el socialismo, el único sistema económico que tiene como misión satisfacer las necesidades del pueblo. En el capitalismo, y más tal y como se desarrolla negativamente, estas opciones son quimeras.
-El reformismo:
El siguiente factor fundamental es el papel del reformismo,
y señalaremos a los sindicatos oficiales y a todos los partidos, algunos
autodenominados incluso comunistas, que prometen reformas o “salidas a la
crisis” dentro del capitalismo:el capitalismo de rostro humano, como venimos
diciendo, la denominada lucha economicista, la lucha espontánea, la negación
del carácter dirigente del Partido, la negación de la toma del poder político
como necesidad y muchas otras negaciones que tratan de convencer a los obreros
de que hay una salida “por la izquierda” dentro del capitalismo.
Algunos elementos, obsesionados por la lucha económica, por
la lucha por una mejora parcial de la situación de los obreros están dispuestos
a seguir en esa línea y a seguir sin plantearse el objetivo del socialismo y de
la dictadura del proletariado.
Sobre ellos, puede decirse que hacen suya aquella frase de los bernsteinianos “el movimiento lo es todo, el objetivo final nada”.No les interesa en absoluto para qué lucha la clase obrera; para ellos lo esencial es la lucha en sí. En lugar de dirigir el movimiento espontáneo, de inculcar a las masas los ideales comunistas y orientarlas hacia nuestro objetivo final(el socialismo) se convierten en un instrumento ciego del propio movimiento, limitándose a exponer las necesidades y exigencias de que tienen conciencia las masas en ese momento.
Sobre ellos, puede decirse que hacen suya aquella frase de los bernsteinianos “el movimiento lo es todo, el objetivo final nada”.No les interesa en absoluto para qué lucha la clase obrera; para ellos lo esencial es la lucha en sí. En lugar de dirigir el movimiento espontáneo, de inculcar a las masas los ideales comunistas y orientarlas hacia nuestro objetivo final(el socialismo) se convierten en un instrumento ciego del propio movimiento, limitándose a exponer las necesidades y exigencias de que tienen conciencia las masas en ese momento.
Estos individuos se muestran incapaces de explicar a las masas el objetivo final, el socialismo y la dictadura del proletariado; y lo que es más lamentable es que consideran estos términos como algo inútil o incluso perjudicial. Para ellos los obreros son como niños pequeños, a los que temen asustar con este tipo de ideas. Es más, muchos de ellos mantienen incluso que para llegar al socialismo no hace falta ninguna lucha revolucionaria. Para ellos la única lucha “revolucionaria” son las huelgas, los sindicatos “alternativos”, las pequeñas cooperativas de consumo y producción, la banca ética, etc.
Ellos rechazan la doctrina de que mientras el poder político no pase a manos de la clase obrera(dictadura del proletariado) es imposible el cambio de régimen, es imposible la emancipación completa de la clase obrera.
Ellos conciben unas alternativas que caben muy bien dentro del régimen vigente y que no es necesario más que un capitalismo de rostro humano, una democracia “participativa”(sin definir el carácter de clase de toda democracia),un Estado que está por encima de las clases; el cual, en su opinión, debe actuar de intercesor en los conflictos de clase…Declaran además que las libertades dentro de la democracia burguesa no son incompatibles con el capitalismo, razón por la cual para ellos sobra la lucha política por el socialismo, pues para alcanzar estas metas es suficiente únicamente la lucha económica.
Les basta con que las huelgas, las manifestaciones y las acciones espontáneas se produzcan con más frecuencia, sin elevarlas a luchas políticas. En definitiva, no superan el espontaneismo, ni se plantean que el único objetivo donde la clase obrera realmente se emancipará es el socialismo.
Así que nos tratan de convencer de que el socialismo está caduco y que hay que centrarse en las luchas económicas. Se centran únicamente en el trabajo en esta u otra localidad, en este u otro sector sin plantearse que el único camino es la unidad de todas esas luchas, de todos los sectores, elevados a luchas políticas que superen los estrechos márgenes del economicismo. Seguramente muchos lectores piensen que esos adoradores del movimiento espontáneo prestan al menos una gran ayuda al movimiento y a la lucha de clases. Pero esto también es un error.
La historia nos demuestra que este tipo de estrategias, que no son nuevas precisamente, tras un brillante comienzo y un crecimiento exponencial se tornan más tarde en un caminar a ciegas, probando esto y lo otro bajo la fórmula ensayo-error hasta que por último el movimiento se detiene. Esto no es de extrañar, toda lucha espontánea y economicista choca inevitablemente contra la muralla del poder burgués, del Estado burgués, esa maquinaria que ellos no se plantean tomar y extinguir.
Las huelgas, las marchas y las acciones que se suceden impulsadas por los economicistas y reformistas mueren asfixiadas ante la cruda realidad, que es que mientras la burguesía ostente el poder político puede decir no a todo, y no conceder siquiera migajas. Lo estamos viendo a día de hoy, con la liquidación del mal llamado Estado del Bienestar.
Y ante este fracaso previsible y demostrado múltiples veces
en 150 años de historia del movimiento obrero, se produce la frustración, la
desesperanza, el desencanto, la impotencia. Es decir, lo que viene ocurriendo
en este país desde hace décadas con todos estos movimientos que buscan la
cuadratura del círculo, la eterna alternativa al socialismo y a la dictadura
del proletariado. Y siguen sin hallarla, y siguen las frustraciones tras el
siguiente fracaso de la nueva teoría revolucionaria que enterrará al
socialismo: desde Cohn Bendit a los Foros Sociales pasando por nuevas y
mesiánicas figuras mediáticas. Fracaso tras fracaso.
La alternativa revolucionaria a estas formas de actuar es impulsar a los obreros a la lucha política directa. Plantear cualquier huelga, por poco importante que parezca, como una muestra de la falta del poder político para la clase obrera. Plantear la huelga como un choque directo contra el poder burgués, superar la insuficiencia de la lucha económica y tener muy claro en todo momento que el objetivo es la toma del poder político y decírselo así a la clase obrera. Porque cualquier otra cosa es engañarles.
Cada intento de elevar la lucha económica a lucha política impulsa a los obreros a un género de manifestaciones en las que el matiz económico pasa a ser secundario.
Por medio de la propaganda y la agitación estas luchas se elevan trascendiendo de lo meramente sindical al terreno de lo político. Es decir, se producen manifestaciones políticas.
Por tanto, como conclusión en este aspecto, mientras no superemos las luchas espontáneas y reformistas y las elevemos al plano de lo político; con un objetivo muy claro que es el socialismo y la dictadura del proletariado, los trabajadores seguirán cosechando derrota tras derrota.
-La ausencia del
Partido Comunista:
Pero sin lugar a dudas el factor principal en esta situación de derrota es la ausencia del Partido Comunista. Si hubiese un partido comunista sólido, férreo en sus fundamentos leninistas no cabe duda de que no nos encontraríamos ante la inexistencia de la más mínima conciencia de clase, ante los 6 millones de parados, ante las constantes agresiones de la burguesía que no reciben una respuesta organizada, o cuando la reciben de las organizaciones existentes que no son el Partido Comunista, no pasa del mero derecho al pataleo.
Es decir, sin el Partido Comunista que fusione a las masas con la teoría de vanguardia y que eduque revolucionariamente a la clase obrera, marcándoles el camino, nunca llegaremos siquiera a suponer una amenaza para el orden social burgués. Pueden cambiar los peleles de la burguesía que se sienten en el Parlamento, pero el obrero nunca se planteará la necesidad real de conquistar el poder político y luchar por el socialismo. A los hechos actuales nos remitimos para confirmar la justeza de esta aseveración. El marxismo es todopoderoso porque es cierto, y la realidad lo confirma una vez tras otra.
Pero sin lugar a dudas el factor principal en esta situación de derrota es la ausencia del Partido Comunista. Si hubiese un partido comunista sólido, férreo en sus fundamentos leninistas no cabe duda de que no nos encontraríamos ante la inexistencia de la más mínima conciencia de clase, ante los 6 millones de parados, ante las constantes agresiones de la burguesía que no reciben una respuesta organizada, o cuando la reciben de las organizaciones existentes que no son el Partido Comunista, no pasa del mero derecho al pataleo.
Es decir, sin el Partido Comunista que fusione a las masas con la teoría de vanguardia y que eduque revolucionariamente a la clase obrera, marcándoles el camino, nunca llegaremos siquiera a suponer una amenaza para el orden social burgués. Pueden cambiar los peleles de la burguesía que se sienten en el Parlamento, pero el obrero nunca se planteará la necesidad real de conquistar el poder político y luchar por el socialismo. A los hechos actuales nos remitimos para confirmar la justeza de esta aseveración. El marxismo es todopoderoso porque es cierto, y la realidad lo confirma una vez tras otra.
Para ser la organización de vanguardia el Partido debe estar
armado de la ciencia revolucionaria del marxismo leninismo, debe conocer las
leyes del movimiento, debe tener siempre en cuenta las leyes de la revolución.
De otra manera, vencer al capitalismo es una quimera.
El Partido no puede ser un verdadero partido si se limita a ir a rebufo de la conciencia espontánea de las masas, de la conciencia que tiene el proletariado en este momento, si a lo que se dedica es a la apología del movimiento espontáneo por su propia debilidad, si a lo que se dedica es a la sopa de siglas sin ninguna conexión con la clase obrera, si no sabe situarse como vanguardia por encima de esta conciencia espontánea y si no sabe educar revolucionariamente a las masas para que comprendan la misión histórica del proletariado.
Pero aquí hay que hacer un aparte y explicar ¿qué es el proletariado?. La burguesía
ha tratado, de todas las formas posibles, de eliminar la conciencia de los
obreros de pertenecer a una misma clase de trabajadores y trabajadoras, de
explotados. Ha atacado, para ello, el concepto de proletariado, alegando que
éste es un anacronismo del siglo XIX. No sólo la burguesía sino posturas
políticas reformistas, en su afán de negar al sujeto revolucionario que es la
clase obrera, nos dicen que la clase obrera ya no existe.
La definición de proletariado ha sido tergiversada en la
sociedad burguesa, con especial interés por parte de los capitalistas y los
reformistas. Atribuyen, pues, la palabra proletarios tan solo a los obreros
fabriles, los del mono azul, o a las personas que viven en extrema pobreza.
El proletariado es, en realidad, la clase
mayoritaria que engloba a gran parte de las capas sociales explotadas. Son
todos aquellos que venden su fuerza de trabajo a un capitalista a cambio de un
salario, y con su trabajo reportan beneficios a una determinada empresa,
por lo general a unos accionistas ajenos y al propio capitalista que posee los
medios de producción.
El proletario está sometido a la explotación
capitalista, y el principal método de esta explotación es la extracción de la
plusvalía. El valor del trabajo del obrero es siempre mayor al salario que
percibe, ahí reside la ganancia del burgués, que parasita el trabajo ajeno para
obtener sus ganancias. De esta forma, comprendemos que el burgués tan solo
adquiere la fuerza de trabajo de un obrero y, a cambio, le ofrece un salario de
subsistencia para que pueda seguir formando parte de la cadena de producción.
En ningún caso es el obrero propietario del fruto de su trabajo.
El proletariado, ciertamente, comenzó a
desarrollarse significativamente en el siglo XIX, pero ello no implica que no
exista a día de hoy. De hecho, aún representa a la mayor parte de la población,
como no puede ser de otra manera en la sociedad capitalista.
La burguesía utiliza eufemismos como
“ciudadanos”, “consumidores” o “familias” para hacer referencia al cuerpo de
explotados, es decir, los trabajadores y trabajadoras, tratando de evitar que
éstos desarrollen su conciencia de clase.
El conocimiento, por parte de los obreros, de
pertenecer a una misma clase social, y de que ésta es explotada por el orden
capitalista imperante, resultaría nocivo para los intereses de la burguesía y
sería, en cambio, un gran salto en el proceso revolucionario por la
emancipación del proletariado y la consecución del socialismo. Los intereses de
ambas clases son absolutamente antagónicos; pues mientras los proletarios
claman ser amos de su trabajo, el burgués mantiene la explotación sobre éstos,
que es la que produce su riqueza. Para garantizar la continuidad de esta
relación injusta, el poder establecido trata de evitar la existencia de una
base organizativa e ideológica revolucionaria.
El proletariado debe liberarse, tan solo él mismo
puede terminar con la explotación a la que es sometido. Para ello, los
trabajadores y trabajadoras deben tomar conciencia de su condición de
proletarios y de oprimidos por el capitalismo. Y, tras ello, a partir de la
fuerza revolucionaria de la conciencia de clase y del referente ideológico del
marxismo-leninismo, construir el camino a la revolución siguiendo el camino
marcado por el Partido.
La conexión del Partido, como vanguardia, con
este proletariado se lleva a cabo a través de las células en los centros de
trabajo, pues este es el contacto más directo del Partido con la clase obrera,
ahí es donde realmente se lleva a la práctica la teoría del marxismo-leninismo,
ahí es donde realmente se analiza objetivamente la correlación de fuerzas en la
lucha de clases, no en base a subjetividades o sopas de siglas que pretenden
medir la correlación en base a marchas, manifestaciones, u otras luchas
economicistas o reformistas por el estilo.
La clase obrera y sus aliados se encuentra en las fábricas,
en los barrios, en los centros de trabajo, en los institutos, en las
universidades, el sujeto revolucionario es la clase obrera, que se encuentra a
día de hoy totalmente alejada de lo que llaman frentes de “masas” y con la
conciencia de clase a años luz de desarrollarse.
Es mucho más vistoso el trabajo político en estos frentes “de
masas” pero los resultados para la lucha de clases son nulos. Mientras tanto,
el PCOE seguirá desarrollando sus células comunistas con prioridad en los
centros de trabajo y fábricas, pues son estas la única garantía de victoria.
Cuando el Partido Comunista ha actuado así, los trabajadores les han seguido,
pues no son tontos, ni tienen menos cualidades, ni nosotros somos más
inteligentes para comprender el marxismo-leninismo, ni hemos tenido ningún
atributo especial para comprenderlo. Los comunistas somos exactamente igual que
los obreros, y si nosotros hemos comprendido el marxismo-leninismo cuando nos
han hablado de él, cuando nos lo han explicado, ¿qué es lo que les hace pensar
a los reformistas y pseudo-revolucionarios que el resto de los obreros con
incapaces de comprenderlos”.
Ese es el trabajo del Partido Comunista, del PCOE, todo lo demás son estrategias caducas que llevan décadas fracasando alrededor del globo, debemos preguntarnos: ¿queremos seguir el mismo camino? ¿O bien pretendemos seguir la estrategia correcta basada en la lucha económica además de la política e ideológica con un objetivo claro: el socialismo y la dictadura del proletariado?
Por tanto, está en manos de la clase obrera el revertir esta
gran derrota histórica desarrollando su Partido Comunista, que para nosotros es
el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL.
martes, 12 de marzo de 2013
CHARLA COLOQUIO- LA CRISIS
La célula de veteranos de Sevilla organiza una charla sobre la crisis, que explicará el análisis que hace el PCOE sobre esta.
El lugar y la hora seran:
SÁBADO 16 DE MARZO, 10:30 HORAS
CENTRO CÍVICO "LOS CARTEROS"(AV.PINO MONTANO). SEVILLA
jueves, 14 de febrero de 2013
martes, 22 de enero de 2013
Acto por José Martí
ASOCIACIÓN DE CUBANOS TOCORORO
Flores a Martí en el 160 Aniversario de su nacimiento.
El
próximo lunes, día 28 de enero, en el marco del 160 Aniversario del natalicio de
José Martí, nos reuniremos para recordar esta importante fecha histórica en la
sevillana Plaza de Cuba. El acto comenzará a las 18,00 horas y tendrá lugar ante
el busto de Martí que está situado en el jardín lateral del Museo de
Carruajes.
domingo, 13 de enero de 2013
Texto completo de la introducción a la charla del PCOE
Camaradas y
amigos:
Vamos
a dar comienzo el acto. Los cinco camaradas que presidimos la mesa integramos la célula de veteranos de Sevilla,
que dadas nuestras edades, las precarias condiciones físicas que exhibimos y
debido tambén a nuestro alejamiento del movimiento obrero, no podemos
desarrollar la labor normal de un militante jóven. Por todas estas
cuestiones hemos creído oportuno
programar una serie de conferencias-coloquios en las que podremos aportar
nuestras experiencias teóricas y
prácticas con las que poder servir al partido.
En primer lugar
daremos paso al camarada Ricardo Cáceres:
Camaradas y amigos:
La lucha por el socialismo es inseparable de la lucha
por la libertad, por eso los comunistas somos los más fervientes luchadores por
las libertades de los trabajadores y de los pueblos. No podemos comenzar esta
conferencia-coloquio sin recordar ni denunciar que en el Estado español existen
cientos de presos políticos, nacionalistas y comunistas, que llevan años
en las cárceles ante el más absoluto silencio de los medios de comunicación.
Así mismo, se constata que conforme la crisis se
agudiza y se toman medidas mas reaccionarias, se va intensificando la represión
contra las masas trabajadoras, como lo demuestran las actuaciones de la policía
frente a las manifestaciones y la persecución de nuestros camaradas,
especialmente jóvenes.
Baleares, Alcalá de Henares, Cazorla, son pruebas
inequívocas de que el Partido centra la atención de las fuerzas represivas. Se
da el caso de que a un camarada de nuestra Federación de Jóvenes Comunistas, lo
han sancionado en dos ocasiones; la primera por liderar una manifestación
estudiantil sin pedir permiso, mientras la segunda es pura saña, porque lo
vuelven a sancionar por liderar una manifestación en la que no estuvo. A
nuestro camarada secretario Político del Comité Regional de Baleares lo retuvo
la policía en plena calle, sin que tuviera lugar manifestación ni ningún acto
en ese momento.
Ellos se preparan, ellos atemorizan, nosotros debemos
hacer lo propio y con ese espíritu revolucionario vamos a celebrar la presente
Conferencia-Coloquio.
Por la
libertad y el Socialismo
Viva el PCOE.
A continuación damos paso al camarada José Luis Ramos:
Camaradas y amigos:
El más sublime de los principios revolucionarios es el
Internacionalismo Proletario, que eleva al obrero a la universalidad. Todos los
trabajadores del mundo somos hermanos de clase y cuando maltratan a uno en un
rincón muy lejano de nosotros, nuestro corazón de comunista sufre.
Por estas razones denunciamos a los Estados
europeos, especialmente al Estado español y a los medios de comunicación que
les sirven de títeres, por su campaña contra Cuba y Venezuela, que buscan
encontrar falsas causas, que ante la opinión pública mundial justifique
intervenciones bien directas o por medio de golpes de Estado, para frenar el
proceso antiimperialista que se lleva a cabo actualmente en América Latina y
que tienen por objetivos, evitar en primer lugar que dicho proceso se
convierta en una lucha abierta por el socialismo, y en segundo lugar, rapiñar
las fuentes energéticas que constituyen las riquezas autóctonas de los pueblos
que desean construir un mundo independiente del imperialismo.
Pero la célula de Veteranos del PCOE de Sevilla,
estima que nuestra solidaridad no es puro formalismo, sino que forma parte de
nuestros principios marxista-leninistas en los que nos inspiramos para decir
que si el combate contra el imperialismo no tiene como objetivo el socialismo,
a la postre, serán barridos o se convertirán en un país capitalista explotador
de las fuerzas de trabajo, es decir, en un eslabón de la cadena imperialista.
Por el Internacionalismo Proletario
Por el Socialismo
Viva el PCOE
Y antes de
pasar a la lectura del informe, damos paso al camarada Juan Gervasini.
Camaradas y amigos
La presente conferencia coloquio, que lleva por título
“psicología y conciencia”, va mucho más allá de ofrecer una explicación
racional sobre el comportamiento de los trabajadores ante la sociedad
capitalista. Es también una apuesta de la célula de Veteranos del PCOE de
Sevilla, por reparar el daño que se ha hecho a la militancia comunista, por
parte de quienes cobijándose con el honorífico título de comunista, lo que han
hecho es desprestigiarlo.
La burguesía y los oportunistas han puesto sus ricos
medios en actividad para inculcar en la mente de los trabajadores el rechazo a
todo lo que huela a comunismo. Nosotros no podemos permitirlo, porque en nombre
del comunismo, del Partido Comunista, han muerto asesinados miles de militantes
anónimos de todo el mundo que arriesgaron sus vidas por legarnos una vida
digna, ajena a los abusos y a la explotación.
Como veteranos tenemos el deber de reivindicar a
aquellas mujeres y aquellos hombres que perdieron años de sus vidas y que
gracias a ellos, después de tantos reveses, el ideal comunista prende con fuego
vigoroso en la juventud y en todos los que superando miles de obstáculos,
consagran sus vidas y su tiempo en lograr el ideal sublime de la humanidad: el
comunismo.
Recordemos los nombres de Asciclos, Cordero, Ortega y
tantos camaradas del PCOE que lucharon dentro y fuera de las cárceles por no
renunciar a su nombre de comunista.
Por eso no avergonzarse de ser comunista y de hablar
sin ocultar que se es comunista, lo cual significa vencer la propaganda
burguesa y a los traidores y levantar la bandera de la libertad y de la
igualdad.
Vivan los comunistas
Viva el PCOE
Para
iniciar el debate, cedemos la palabra al camarada Manuel Góngora, que dará
lectura al informe que iniciará el debate.
¿Quién
no se ha preguntado alguna vez, por qué fulanito pese a pasar por una situación
extremadamente mala, que tiene varios hijos que alimentar y para ello necesita
la ayuda de la familia, no se rebela contra las injusticias? El caso de
fulanito que se muestra pasivo ante su destino, no es para nosotros lo más
importante en este debate; además, no es ni pasivo ni neutral, porque ante la
incomprensión de muchos, incluso de muchos de nosotros, arremete contra quienes
no estamos dispuestos a soportar indolentes esta forma de vida y nos levantamos
contra el capitalismo. El obrero desconcienciado se enfrentará contra nosotros,
contra nuestras ideas, como si el capitalismo fuese algo suyo. Todo el
mundo sabe, que como el tal fulanito, hay millones de trabajadores que
viven sin perturbarse por ser explotados y sin ofrecer ninguna resistencia
contra los culpables de sus desgracias. Sin embargo, no son estos
millones de trabajadores los que nos preocupan especialmente, sino el hecho de
que haya también numerosos militantes comunistas que dudan, que se ven
incapacitados para ofrecer una explicación científica del proceder de los
trabajadores, dejando claro que no están en condiciones de cumplir con su
cometido de comunistas.
En
esta primera conferencia vamos a intentar, paso a paso, ir allanando el camino
que nos llevará hasta la comprensión de la conducta del obrero y lo haremos de
la manera más sencilla posible, para que su lógica sea accesible a todo
el partido, a los militantes, a los simpatizantes y a los amigos, con el
propósito de que adquieran la firmeza necesaria que le facilite la labor de
convencer en sus círculos de amistades y laborales, cuando hablen de
política.
La
pregunta capital es: ¿Cómo adquiere el trabajador la conciencia de clase?
Pensad por un instante que el proletariado moderno es junto con la clase
burguesa, las únicas clases paridas por el modo de producción
capitalista, las demás clases y muchas profesiones: campesina, terrateniente,
etc., son clases que pertenecen a otros sistemas de producción más
antiguos que el capitalismo. Así pues, el proletariado le debe su existencia al
capitalismo, aunque fuese engendrado en el feudalismo, y morirá cuando no quede
rastro del modo de producción burgués. Es natural y obligado, por consiguiente,
que su pensamiento sea, desde el principio, totalmente burgués. Todo lo que le
rodea, desde su nacimiento hasta su muerte, será capitalismo en movimiento,
por lo que las influencias que éste ejerce y ejercerá sobre su mente es
total y absoluta. Aunque no existiesen medios de comunicación masiva, el
proletariado moderno estaría bajo el dominio de todo lo que es y representa el
capitalismo, porque como hemos dicho es hijo suyo.
Si un
revolucionario piensa que un proletario con pensamiento burgués es un
contrasentido, se equivoca y dificilmente lo ganará para la causa
revolucionaria, porque no ha entendido nada. No es el capitalismo el que
nos roba un hermano de nuestra clase, somos nosotros los que vamos a
quitarle un hijo suyo, que además es su sustento, lo que le da la vida. Tenedlo
siempre presente.
A
pesar de su conciencia burguesa, el proletariado, por ser el mas moderno
y el más numeroso, nace con la misión de dirigir a todas las clases y capas
sociales que están siendo explotadas por el capitalismo para acabar con éste,
pero ¿por qué y cómo opera esta contradicción? Como quiera que el mundo en el
que vive y al que pertenece es el mundo burgués, jamás por sí mismo se dará
cuenta de la necesidad de transformar la sociedad capitalista en otra que no
está en su mente, que para él no existe, alguien se la tendrá que descubrir y
no resultará bastante con descubrírsela, habrá que inculcarsela, por
medio de un proceso práctico. Nunca por cuenta propia podrá descubrir el
concepto plusvalía que él genera y que es el motivo del enriquecimiento del
burgués; tampoco alcanzará a descubrir la composición orgánica del
capital, la cual explica la aparición forzosa de sucesivas crisis económicas,
causa de muchas de sus desdichas, etc.; nunca pues, llegará por su propia experiencia,
a comprender en su contenido y forma al sistema capitalista, pese a haber sido
parido por él; en definitiva, nunca concebirá el socialismo como salida. Eso no
quiere decir que no busque las respuestas a las preguntas que se hace; pero las
que encuentra, debido a sus limitaciones, siempre chocarán con lo que el
sistema le ha enseñado como la verdad indiscutible de la vida, esto es,
que para que una sociedad humana tenga razón de ser, tienen que haber personas
capacitadas y dedicadas a dirigir, y otras a trabajar. Quienes deben emplearse
a una tarea u otra será, para el obrero, cuestión de suerte o de inteligencia,
y concluirá que todos los males pueden solucionarse, bien cambiando a los
dirigentes que no cumplen correctamente con su misión en la sociedad, o bien
haciendo trabajar más y mejor a los dirigidos. Hasta aquí puede llegar su
análisis sin ayuda de nadie, pero no más lejos. Pensad que al ser hijo
del sistema, estas premisas las ve de un modo natural; todo lo demás, que
no se le manifiesta prácticamente, es para él pura fantasía. Preguntemos a
cualquier obrero que no haya alcanzado aún la conciencia de clase y veremos que
todos están más cerca de querer
“independizarse” o de convertirse en patrón, antes que hacer la revolución,
algo que no se plantea de ninguna de las maneras, porque lo primero es
tangible, lo otro no le llega a su mente ni tan siquiera como una posibilidad,
porque requiere todo un proceso de enseñanza, como estamos teniendo nosotros, y
esa enseñanza le tiene que venir de fuera de la simple relación económica con
el patrón, le tiene que venir del partido, como nos viene a nosotros.
Pero
pese a su apocada voluntad y a su forma de pensar, un tanto necia, no puede
evitar el desarrollo de las contradicciones irreconciliables que subyace entre
el patrón y él, aunque todavía no la vea, porque no se le haya manifestado.
Contradicciones que se irán enconando paulatinamente por medio de la acción, de
la práctica, pues la burguesía para sobrevivir en este sistema de competencia
cruel, se ve obligada por imperativo natural, por inercia de la economía
capitalista, a explotar más y más al trabajador. Y lo explota de la única
manera que puede, haciéndole trabajar más, obligándole a producir mayor
cantidad de productos en el menor tiempo posible, a la par que le reduce
su salario directa o indirectamente.
El
patrón paga un salario al obrero - no vamos a entrar en los conceptos
económicos marxistas para ir más rápido- , pero al cabo del tiempo, el dinero
que paga el patrón ve reducido su valor y es debido a que todo cuanto necesita
el obrero para vivir es cada día más caro. El obrero le pide al patrón un
aumento de sueldo con el fin de asegurarse todos los elementos vitales; éste,
sin embargo, se niega totalmente a dárselo para no perder cota de ganancia, o
le ofrece una cantidad bastante menor de la que le demanda, por lo que la
contradicción entre patrón y obrero se hace ya más visible; sin embargo, ésta
es todavía una contradicción normal y conciliable en opinión del trabajador,
que solo ve en ella una relación económica, jamás política y menos aún
ideológica.
Esta
relación entre obrero y patrón genera lo que se llama la psicología del obrero.
A éste no le gusta que su patrón, al mismo tiempo que obtiene mayores
beneficios, le niegue una subida de salario suficiente; pero esta psicología no
se transformará jamás en conciencia de clase, por poco que pague el patrón. Por
mucha explotación que ejerza el patrón sobre el obrero, éste continuará igual,
con más tensión pero igual, no gustándole la citada relación, pero nada más.
Llegado a un punto, en el que la precariedad del salario es ya insoportable, la
mente del trabajador comienza a evolucionar tímidamente, llegando a pensar que
si todos los compañeros y compañeras de su centro de trabajo se unen
en una huelga, pueden hacer cambiar de actitud a su patrón. Tenemos pues, el
embrión del sindicato. De forma espontánea los obreros deciden ir a la huelga.
No obstante, a la hora de hacerla realidad, advertimos que la psicología de los
obreros, o sea, el saber qué es lo que no quiere sin conocer qué debería
querer, se bifurca en dos ramales opuestos; pues aún teniendo el mismo
sentimiento de no gustarle que el patrón no le suba el sueldo, pese a haber
éste logrado beneficios record, aún no agradándoles la relación entre patrón y
obrero, la psicología se manifiesta en unos como rebeldía y en otros como
sumisión; en el fondo la sumisión es una expresión del miedo. Los obreros están
todavía a años luz de adquirir conciencia de clase. Los rebeldes querrán ir
más allá, continuar con las acciones para hacer caer en razones al patrón,
sin negarle su autoridad y dirección y, por supuesto, sin cuestionar al
capitalismo al que no cree culpable. Piensan que la conducta del patrón es un
problema personal, humana, pero no un pecado del sistema; en cambio, los
sumisos, ante su miedo, se rebelan contra el rebelde para justificar su
esquirolismo, porque el rebelde le coloca ante una situación complicada tanto
respecto del empresario, como también con su familia. No obstante, después de
un proceso más o menos largo, el sumiso puede llegar a convertirse en rebelde
en algún momento de su vida, e incluso su rebeledía puede desbordar a la de sus
compañeros.
Posteriormente,
los trabajadores rebeldes comprenden que los patronos están todos unidos para
llevar una política común contra ellos. Además comprueban que el gobierno dicta
leyes que favorecen a la patronal; es entonces, cuando deciden que el sindicato
debe ser universal para que pueda convocar huelgas generales, con el fin de
hacer retroceder los planes del gobierno.
Hasta
aquí todo el proceso, descrito de una forma lineal, tiene un desarrollo
espontáneo. El obrero no actúa por conciencia de clase, sino obligado para
defenderse, porque en ello le va la subsistencia como persona, pero no como
clase; aunque, según advertía Lenin, la espontaneidad tiene grados y es la
antesala de la toma de conciencia de clase, ahí es donde debe estar el partido.
Antes de proseguir debemos aclarar en qué consiste la conciencia de clase.
El patrón
tiene conciencia de su clase, sabe perfectamente que para perpetuar su
existencia debe continuar, y cada vez con mayor intensidad, explotando a los
trabajadores; sin ello morirá, y al tomar conciencia de esta realidad
inapelable, pone todos los medios a su alcance para neutralizar a su enemigo,
la clase obrera, para que ésta no pueda organizarse políticamente. Sin embargo,
en muchos casos, le “ayuda” a organizarse sindicalmente, para que ésta
nunca pueda alcanzar su conciencia de clase, que por lógica, ha de tener un
contenido opuesto a la suya. Si el patrón vive a costa de explotar a los
trabajadores, éstos no serán libres mientras que exista el patrón. En su
consecuencia, el obrero ha de conocer esta realidad y asumirla, lo que
significa que debe acabar con el explotador para dejar de estar explotado y
esto no será posible sin eliminar el sistema que le es inherente, el sistema
que le proporciona todas las armas precisas para continuar con esa explotación.
Para
Lenin el trabajador toma conciencia de clase cuando asume la política
comunista, esto es, cuando lucha organizadamente contra el poder establecido y
no contra los efectos del poder establecido, cuando se decide por la lucha
política y arremete contra todo lo que comprende el sistema que mantiene al
burgués, es decir, cuando el obrero ha comprendido que él tiene que arrebatarle
el poder al burgués, para imponer el suyo. Mientras esto no suceda, las luchas
serán exclusivamente económicas y espontáneas y dentro de los cauces que le
provee el propio sistema, a pesar de que a veces adquiere un contenido
político, como es exigir que el gobierno abola una ley antiobrera.
Por ejemplo, si se consiguiera que el gobierno del PP diese marcha atrás en la
reforma laboral, la situación de explotación del obrero no variaría.
Ninguna
huelga general económica, como las que se están desarrollando en nuestro país,
tampoco las huelgas contra el cierre de las empresas, las manifestaciones
contra tal o cual gobierno, generan por su propio desarrollo la conciencia de
clase del trabajador; y ni mucho menos va contra el modo de producción burgués.
Cambiará el gobierno, el tipo de dictadura del capital: como puede ser de
fascismo a democracia monárquica, a república, pero siempre dentro del sistema
capitalista; es decir, sin poder quitarse de encima la explotación ni el
explotador, a más nunca llegará el obrero.
Para
que el obrero tome conciencia de clase, es decir, que comprenda que él puede y
debe aglutinar a su alrededor a todos los explotados para acabar con la
explotación y por tanto, con el régimen burgués, ha de saber cómo subyuga el
capital a esas otras clases, porqué existen presos políticos, porqué los
monopolios controlan la economía del campo, etc. Porqué el parlamento y el
gobierno dictan leyes antiobreras. En esta dirección, tiene que aprender cual
es la naturaleza del Estado capitalista, que dicho Estado representa los
intereses de la burguesía y es un órgano de opresión contra las clases
explotadas. Debe pues, conocer y asumir en términos generales lo que un militante
de un Partido Comunista sabe, y adoptar para sí su programa. Por eso, son los
comunistas al margen de los sindicatos, los únicos que pueden dirigir a los
trabajadores hasta la comprensión de su naturaleza de clase, de su conciencia
de clase. Podéis examinar la historia y veréis que cuando los Partidos
Comunistas cumplían con su misión, la clase obrera, cualesquiera que fuesen los
pases, luchaba por el poder político. Y también os percataréis de lo contrario,
desde que los Partidos Comunistas han ido dejando a un lado los principios
revolucionarios y por consiguiente abandonando su misión frente al
proletariado, nadie ni nada le ha podido sustituir. Todas las revueltas,
guerrillas, manifestaciones monstruas, han acabado en nada y los trabajadores
no han tomado conciencia de clase.
Pero
se dan las circunstancias, que tanto en España como en casi toda Europa, los
partidos comunistas han renunciado a esta práctica, sus militantes se
limitan a actuar en los sindicatos o en frentes de masas, olvidando su misión
de enseñar política al proletariado. Todas sus luchas y actividades se diluyen
en el terreno sindical, con lo cual, en vez de adoctrinar a los trabajadores,
lo que hacen es contribuir a la malformación de su conciencia, pues los
sindicatos sólo pueden aspirar a la lucha económica, a impugnar leyes que
repercuten en el mundo del trabajo. Los sindicatos, por naturaleza,
son reformistas.
En
nuestro país sucede que los llamados partidos comunistas no le hablan al obrero
de su potencial, de su misión histórica, no le hablan de política ni de
ideología. En los centros de trabajo las células comunistas no existen como
tal, se reunen y hablan de sindicalismo, del convenio colectivo, de la
expulsión de un compañero, etc., y para eso no hace falta la célula comunista,
ya basta con el sindicato. También sucede que en el Parlamento, todos los
partidos, a la hora de la verdad, llegan a confabularse contra los intereses de
los trabajadores; y aquellos que se reclaman representantes del pueblo,
sólo se oponen a tal o cual ley, pero en el fondo están diciéndole a los
trabajadores que a través del Parlamento se puede cambiar su signo maldito, le
está diciendo que dentro del sistema hay solución a su problema. Los
reformistas son la avanzadilla del capitalismo dentro del movimiento
obrero.
Todos
los partidos y todas las instituciones aleccionan al trabajador en el mismo
sentido, en que éste ha venido viviendo desde su nacimiento. Nadie le insinúa,
menos le afirma que hay que cambiar de sistema. ¿Cómo entonces nos lamentamos
de que el trabajador no nos comprenda? ¿Cómo entonces nos indignamos, porque
después de una huelga general el trabajador continúe votando, y además a un
partido burgués? ¿Qué otro remedio le hemos dado?. Se le indica que el
sistema tiene defectos, pero solucionables, que en la patronal hay elementos
que son egoístas, pero otros no. Se les inculca que un gobierno puede
hacerlo bien o mal para sus intereses, obligándoles a elegir el menos malo, se
le prepara entre todos, en lo contrario de lo que debe de aprender. A la misma
vez el comunista se esconde y no le dice la verdad cara a cara, por temor
a que el trabajador no lo siga, no lo entienda, cuando de verdad no
le sigue ni le entiende ahora, cuando no le habla.
Nuestro
partido tiene que volver a funcionar como lo hizo el partido bolchevique. No
vale solo con imputar a los reformistas encaramados en las direcciones de los
sindicatos que son unos traidores. Hay que utilizar los sindicatos, las
instituciones, el frente de masas, para movilizar a los trabajadores, para
denunciar el reformismo, para descubrirle al servicio de quien están esas
instituciones, en una palabra para abrir la mente de los trabajadores hacia la
política y no para engañarlos haciéndoles creer que los sindicatos y las
instituciones pueden solucionar sus problemas.
Con la
movilización y la dirección de los comunistas, el obrero se encontrará con la
policía represora, con el clasismo de la justicia, con la traición de los
reformistas. El obrero se sorprenderá y el comunista in sito, le sacará de toda
las dudas, le demostrará que estos elementos unidos forman un todo junto con el
capitalista que lo trata como enemigo. En la movilización el obrero rebelde
está más dispuesto a escuchar política; el comunista debe aprovechar esa ocasión,
primero neutralizando a los reformistas y acólitos del burgués y depués,
marcándole el verdadero camino.
Pero
también y simultáneamente a esta actividad ineludible, los trabajadores tienen
necesidad de poseer su propia tribuna, para que les expliquen cada uno de los
casos políticos y sociales de una manera veraz, con el fín de formarse
económica, política e ideológicamente. Esa tribuna se la tiene que
proporcionar inexcusablemente el Partido, que es el único que está en
condiciones de dar las respuestas científicas de los fenómenos sociales. La
actuación policial en las manifestaciones no puede suscitar más que indignación
y rabia en los trabajadores, cuando en la actualidad es objeto de diferentes
interpretaciones entre ellos, dependiendo de donde le viene la noticia. El
empobrecimiento de los pequeños campesinos ha de ser el pretexto de una
explicación profunda, con ejemplos claros, hasta el extremo que los
trabajadores, fundamentalmente la clase obrera, comprenda la necesidad del
cambio de sistema para proteger la economía rural, fuente de todas las materias
primas, y sea capaz de tomar conciencia de su indiscutible fuerza numérica e
ideológica, para convertirse en la dirigente del proceso revolucionario, al
objeto de acabar con las injusticias que se cometen contra los campesinos. El
enfrentamiento entre los estudiantes y la polícía tendrá que penetrar en la
mente de los trabajadores como un paso hacia adelante y nunca como un acto
salvaje, propio de una población juvenil e inmadura, como le explica los medios
de difusión burgueses. Las guerras imperialistas tienen que ser comprendidas
perfectamente por los sectores de trabajadores a modo de explotación de sus
hermanos de clase de otros países. Y así, todo cuanto sucede, tanto en su
entorno como en cualquier ámbito de la sociedad española e internacional que
suponga un actividad burguesa contra el pueblo, debe ser llevado por el Partido
a los trabajadores, y no tiene que estar forzosamente ligado en el mismo
documento, en la misma charla, asamblea, mitin etc. con su posición económica.
Desde el principio el Partido se tiene que convertir en el transmisor, el
cronista de la verdad, sin ocultar nada a los trabajadores, pues es el único
vehículo que poseen para ampliar sus conocimientos imprescindible para hacerse
dueños de su destino. A cada paso, hay que explicarles, que sin derrocar a la
burguesía, sin aniquilar el sistema, sin que ellos accedan al poder político y
económico, no habrá ninguna solución radical y eterna. Y todo se debe decir con
la mayor naturalidad.
Para
llevar a cabo esta misión irrenunciable, el Partido y sus células tienen que
actuar en los centros de trabajo y en la calle como organización independiente
de la ACDT y del sindicato. Hay células que han creado su propio blog dedicado
a los trabajadores de su centro de trabajo. Pero reconociendo que constituye un
avance, la misión no se completa. La agitación y propaganda ha de ser constante
y, como hemos intentado explicar, cada caso que suceda en la sociedad que
merezca ser interpretado por los trabajadores de forma revolucionaria será
denunciado con todo detalle, incitando la indignación y la rabia. El periódico
se debe repartir de manera amplia en cada lugar de trabajo y provocar su
discusión. Dadas las circunstancias económicas, la prensa del partido puede ser
sustituida por la “Hoja Roja” o cualquier documento de elaboración propia de la
célula, del comité local o provincial.
Las
secretarias de propaganda de las células y comités deberán estar en manos de
los militantes mas dinámicos del Partido. Pero con el periódico y las
octavillas que serán entregadas frecuentemente, solo cumplimos con un aspecto
parcial, al que hay que unir la agitación que será por medio de charlas con
grupos de trabajadores, con mítines, etc. La entrega en mano de las octavillas
a la salida del trabajo, si no se puede hacer desde dentro, la entrega en mano
de la prensa etc, deben servir para provocar la discusión, como también, que
los trabajadores vayan al partido a preguntar sus dudas políticas; pero el fin
primordial es reunir grupos de ellos, sacarlos del centro de trabajo y
formar charlas coloquios, en nombre del PCOE.
Todos
los esfuerzos que se realicen para comunicarse con los trabajadores en sus
centros de trabajo serán exitosos si lo hacemos en nombre del PCOE, luego sus
frutos se verán en los mítines, manifestaciones, etc., en los que los
trabajadores, poco a poco, se unirán a la militancia en señal de aceptación de
su vanguardia.
El
PCOE tiene que salir inmediatamente de la dinámica impuesta por la burguesía y
los reformistas, la de prohibir a los trabajadores que hablen de
política. Y finalmente, el Partido no puede caer en la trampa de no hablar de
política a los trabajadores porque estos no quieran saber nada con los
comunistas. Esa táctica burguesa hay que romperla, y se hace con
tesón, sin desfallecimiento, pero siendo bravos propagandistas.
Camaradas
y amigos vosotros teneis la palabra.
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